"El Indio es un tipo simpático y gracioso"

Edgardo Kevorkian. En foco. El fotógrafo personal del cantante llegó a la sala Emilio Saraco con su muestra "80+20" y reveló otras facetas del emblema ricotero.

Como un cuento o esos sueños que parecen inalcanzables, Edgardo Kevorkian se convirtió en el fotógrafo de unos de los próceres del rock nacional: Carlos "Indio" Solari. Casi en silencio llegó a la ciudad con su muestra "80+20", que se puede apreciar en la sala Emilio Saraco. En esta, dice que el 50% del material está dedicado al ex Redondo, a quien también -fuera de los shows- pudo retratar de manera íntima en Epecuén y en el teatro Cervantes de Tandil.

Autodidacta, Kevorkian (diseñador gráfico) se detuvo a contar esa relación de admiración y respeto que se inició en Uruguay. En pleno concierto, el Indio le sonrió, se agachó y le puso el micrófono para que cantara mientras disparaba su Canon 5D Mark 3. El tiempo hizo lo suyo y hoy Kevorkian tiene el privilegio de plasmar momentos únicos de ese hombre "simpático" que está dejando atrás su "enfermedad malvada". "Está mucho mejor. Evidentemente mejoró su salud y por eso dará dos shows el año próximo", aseguró el fotógrafo que se encarga de capturar el magnetismo de Solari como nunca.

¿Por qué 80+20?
Venía con el concepto de unir la música con lo visual. Esta vez por la selección del material me dejé llevar por algo más personal: ochenta más veinte es el grado de visión que tengo en cada ojo. De uno veo muy poco y me pareció algo como un chiste y, a la vez, ponerle una impronta más personal a la muestra.

¿De cuántas fotos consta la exposición?
Son 36 fotos de las cuales la mitad se reparten entre el Indio (Solari) y Andrés Calamaro. El resto son todos artistas con los cuales tengo una relación (Gardelitos, Dancing Mood). En los trabajos hay bastante blanco y negro, que es algo que me gusta mucho.

En tu caso, ¿cuándo comenzás con las capturas de imágenes?
Siempre hago backstages, pruebas de sonido, ensayos con los shows más importantes, como es el caso del Indio. Son dos semanas de ensayos todos los días y cubro la mayor parte hasta llegar al show. Inclusive también el brindis final que se realiza. Durante el show trato de no quedarme en un solo lugar, sino cubrir muchos puntos de vista. Me gusta estar en movimiento porque después se nota un trabajo variado y no ves un fotógrafo que se queda en el mismo lugar.

Por la magnitud de los shows del Indio, ¿cuántas fotografías has llegado a sacar?
Unas 1500. También voy a la zona de la entrada y le saco bastante a la gente para sumar a un rico material. La verdad que es un privilegio retratar eso desde adentro con total acceso a todos los sectores.

Tu primer contacto con el Indio se da en Uruguay donde te acercó el micrófono para que cantaras.
(Risas) Sí, fue así. Tenía la entrada para ir al show y en ese momento conozco a Ariel Bacca -colega- que me dice que había podido acreditarse como prensa. Entramos y cuando estaba entre el escenario y las vallas, el Indio, que estaba sin lentes, me ve que estaba cantando y me puso el micrófono. Me quedé duro, no pude cantar, y pasó a ser una anécdota graciosa. Después de eso, con el material que tenía armé una carpeta (junto a Adrián Marzano, amigo y colega) para hacérsela llegar. Estaba el rumor de que podía sacar un disco en vivo y sólo tenía la dirección de su casa para dejárselo. Eso fue en 2005 y un año después se lo dejamos . A la semana tuvimos una respuesta del manager que le había gustado. Después insistí y, en 2008 con el inicio de la gira de Porco Rex -segundo disco- me preguntaron si quería hacer fotos para ellos. Luego el tiempo fue pasando y al día de hoy hay una confianza mutua.

Desde el punto de vista profesional, ¿cómo te impactó la figura del Indio?
La figura del Indio tiene algo distinto. Tiene esa cosa de magnetismo. En un show él impone su figura de una manera que es muy rica para hacerle fotos. Pero también tuve la posibilidad de hacerles fotos fuera del show, en Epecuén -pueblo que quedó bajo agua y ahora salió a la luz-, que es un lugar muy surrealista. Todo fue muy relajado y fue otra onda porque compartí otras cosas.

Después hicimos otra sesión en el teatro Cervantes de Tandil. El material se vio muy poco y en el anuario de la revista Rolling Stones salió por primera una foto de la sesión de Epecuén. Ambos materiales los tiene él y lo dispone para seguir produciéndolo.

Sus músicos han manifestado que es bastante exigente y detallista, ¿el caso de tu laburo influyó su visión?
Trabajo con libertad pero sé de su nivel de exigencia. Después él selecciona qué es lo que quiere usar o no. Hay una exigencia alta pero no me lo marca de una determinada manera que me lleve a algo... No sé cómo definirlo. Pero sé que hay que estar muy atento, aunque no sé si en el mismo plano que en lo musical.

A la hora de estar frente a cámara, ¿hay un Indio muy vanidoso?
En cuanto a mi experiencia, no fueron sesiones muy largas. No hay esa cosa de modelo. Acá hay que aprovechar más el momento. En Epecuén estuvimos media hora para ubicar los escenarios y después fueron quince minutos. Él (por Solari) lo tiene claro y lo resuelve bien. No hay mucha vuelta o situación rara.

¿Y en el mano a mano?
Es un tipo simpático con el cual tengo buen trato. Siempre tiene salidas muy ocurrentes que te cagás de risa. Es muy gracioso. Nunca tuve una situación tensa, ni nada. Después pasa que cuando él está en un lugar es como que genera algo. Personalmente, la paso bien, hago mi laburo y hay un respeto mutuo.

En 2016 ya anunció que hace dos conciertos, ¿podés adelantar algo?
Una fecha es en marzo. Cuando está por salir tres meses antes la venta de entradas, ahí es cuando ya sé adónde vamos a ir.

Últimamente estaba progresando y está mucho mejor a cuando él expresó que no se sentía bien".

Este año habló sobre una "enfermedad malvada", ¿cómo lo ves actualmente?
No lo veo tanto sino cuando tengo que ir a su estudio Luzbola por algún motivo. Últimamente estaba progresando y estaba mucho mejor a cuando él expresó que no se sentía bien. Después de ese anuncio me llegó la información de que estaba bajo tratamiento. Exactamente no sé lo que tiene pero está mejor. Igual creo que después de esas declaraciones se formó un montón de cataratas, que se fue deformando. Creo que nunca dijo que se iba a retirar. Evidentemente, mejoró su salud y por eso dará dos shows el año próximo.

Se había instalado el rumor de que se inyectaba (por dolores) antes de los conciertos.
No sé. Lo que sí puedo afirmar es que antes de los shows se inyectaba por el tema de su alergia.

Pero creo que eso ya él mismo lo manifestó.

¿Sos consciente del laburo que hacés?
No tengo la misma conciencia, no caigo. Lo vivo con naturalidad y me mantengo en un criterio. Es increíble porque voy a ser parte de la historia en alguna forma. Recuerdo cuando Andrés Calamaro estuvo invitado a un ensayo y propuse sacar fotos. Estar a un metro y registrar ese momento único tiene una carga tremenda. Era algo histórico y lo disfruté muchísimo porque fue uno de los momentos cumbre.

¿Cómo ves al Indio y su relación con los fans?
Quiere que la gente la pase bien, que se cuide y que lo cuiden. Por suerte, no hay grandes problemas como había antes. El cariño lo vive de una manera muy cercana. Cuando puede y la situación da, saluda y se saca fotos. Creo que al ser padre, también le cambió la visión de la vida.

Es una persona muy sensible fuera de lo artístico y haber tenido un hijo hace que lo vea reflejado en su público.

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