El IPC como la receta mágica
Todo indica que 2020 será un año más que complejo en la ecuación salarios, inflación y costo de vida de los argentinos. Parte del foco está puesta en los primeros meses de Alberto Fernández, en relación con qué hará para recomponer el poder adquisitivo y el consumo interno. En la provincia de Neuquén, desde hace dos años se implementa una fórmula que hoy tiene un éxito que en su momento fue inesperado: la actualización trimestral por un promedio de Índices de Precios al Consumidor (IPC). Este indicador, ligado también a las regalías que ingresan a la provincia por la extracción hidrocarburífera, más una relación aceitada con los gremios estatales, le permitió al gobernador Omar Gutiérrez blindar la provincia de cualquier crisis. Pero la cláusula beneficia solo a los estatales y no a los trabajadores privados, que tienen convenios por debajo de la inflación. La pregunta que se hacen muchos para el año que viene es directa: ¿se mantienen las paritarias libres en el país y la cláusula gatillo en Neuquén? Aún nadie sabe pero este mes será crucial para conocer cómo arrancará un año en que todos saben que las mejoras no vendrán a corto plazo. En lo que va del 2019, la inflación neuquina fue del 41% y la proyección bordea casi el 60%. Y a pesar de que Neuquén tiene en promedio uno de los mejores salarios del país, el costo de vida, con los aumentos de las facturas de servicios, los alquileres y los alimentos (algunos hasta un 30% más caros que en otras provincias) hace que el día a día se vuelva un agobio para muchas familias. Neuquén parece estar blindada en una parte, y sostener el IPC parece haber sido una receta visionaria para una crisis económica que, para muchos ingenuos, era inimaginable.
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