"Cuando era niño, creía que sería carnicero. Me habría gustado", explicó el pontífice argentino de 79 años. "A menudo iba con mi abuela y mi mamá a comprar al mercado (...) El carnicero cortaba con el cuchillo como si fuera un arte. Me gustaba verlo", contó.
El papa ya tiene un buen propósito para 2016, según dijo a los niños presentes. "Durante estos días pensé que sería un buen propósito rezar un poco más".
Jorge Bergoglio confesó además que no es un buen cantante: "Me gusta escuchar el canto, pero si yo cantase sonaría como un burro". De pequeño, eso sí, escuchaba ópera en la radio todos los sábados con su madre y sus hermanos, relató.
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