Todos conocemos casos de personas que han fallecido súbitamente, ya sean famosas o de nuestro entorno, en el que también encontraremos casos cercanos. Sin embargo, su magnitud pasa muchas veces inadvertida y se lo considera un problema contra el que no podemos hacer nada. “La mayoría de los casos es causada por una arritmia cardíaca llamada fibrilación ventricular, que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse de forma organizada, por lo que deja de latir. La víctima de muerte súbita pierde -en primer lugar- el pulso y, en pocos segundos, pierde también el conocimiento y la capacidad de respirar. Si no recibe atención inmediata, la consecuencia es el fallecimiento al cabo de unos minutos”, señaló el doctor Mario Fitz Maurice, especialista en Electrofisiología y Arritmias del Instituto Nacional de Arritmias (Inadea).

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La Ley Nacional N° 27159 exige regular un sistema de prevención integral de eventos por muerte súbita en espacios públicos y privados de acceso público, a fin de reducir la morbimortalidad súbita de origen cardiovascular. Para ello existe el desfibrilador externo automático (DEA). “Las medidas de reanimación cardiopulmonar (RCP) pueden conseguir en muchos casos que el corazón vuelva a latir, y así estaremos ante una muerte súbita reanimada. La rapidez en iniciar la reanimación es esencial: existe un 80% de posibilidades de que la persona llegue viva al hospital si se la reanima dentro del primer minuto, y como se calcula que la posibilidad de reanimar a un paciente con fibrilación ventricular disminuye un 10% cada minuto, por lo que después de 10 minutos las posibilidades son mínimas”, sostuvo Fitz Maurice. Y agregó: “Los primeros 3 minutos son fundamentales. Por ese motivo el DEA debe estar colocado cerca de nuestro alcance, para buscarlo y volver en menos de ese tiempo y poder salvar una vida”.

Alarma la falta del DEA en lugares públicos

La falta de desfribilador externo automático (DEA) en ambientes públicos y privados, a pesar de que es ley, alarma a los especialistas. Y usan una comparación como ejemplo: una de cada cinco muertes es por una falla del corazón, mientras que hay un muerto cada 1100 por causa de un incendio. “Morir de una falla cardíaca es 200 veces más frecuente que en un incendio. Sin embargo, vemos en todos lados y muy bien indicados los matafuegos, pero no los desfibriladores externos automáticos”, dijo el doctor Fitz Maurice.

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