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El pulso de la inflación: la meta oficial genera más dudas que certezas

Ajustes tarifarios y elevado déficit fiscal. Son dos variables que no contribuirán a controlar la suba de precios. Así lo estimó el Centro de Estudios Nueva Economía de la Universidad de Belgrano.

Reducir la inflación al 17% anual en medio de ajustes tarifarios y con elevado déficit fiscal es imposible, analizó un reporte del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano difundido ayer.

“La actual administración se planteó dos objetivos contrapuestos: bajar drásticamente la inflación y superar el atraso tarifario acumulado en la década pasada”, señaló al respecto Víctor Beker, director del CENE.

El especialista interpretó que los ajustes tarifarios, por naturaleza, son inflacionarios en el corto plazo.

“Cuando la variación anual de los precios regulados es del 38,7% anual, como ocurrió en 2017, resulta imposible que la inflación esté en el 17%”, agregó.

Al respecto, el economista se mostró de acuerdo en la necesidad de ordenar las tarifas de los servicios públicos, como prerrequisito para bajar el déficit fiscal.

Pero advirtió que “recién cuando ese ordenamiento haya concluido podrá encararse una política antiinflacionaria a fondo”.

De hecho, señaló Beker: “Recién entonces podrá diseñarse un plan integral y coordinado que ponga todos los instrumentos de la política económica, los monetarios, fiscales, cambiarios, de ingresos y también tarifarios, al servicio del combate contra la inflación”.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, por su parte, subrayó que la meta de inflación del 15 por ciento que estableció el Gobierno para este año “no es un pronóstico”, sino que “tiene que ver con una orientación de la velocidad de la baja” de ese índice.

“La meta no es un pronóstico, tiene que ver con una orientación de la velocidad de la baja. La inflación viene bajando hace dos años, va a seguir bajando este año y el que viene, hasta que logremos que no sea parte de la ecuación económica”, afirmó Peña en declaraciones a radio La Red.

El ministro coordinador defendió la política oficial con respecto a la cotización del dólar, al señalar que “la flotación cambiaria es uno de los pilares de este proyecto de estabilización” que busca una “reconversión de una economía que permita crecer 20 años y busca evitar los problemas de las anclas cambiarias”.

“La de febrero será la más alta”

El viceministro de Hacienda, Sebastián Galiani, estimó que “la inflación más alta del año será la de febrero y, tras un ajuste en abril, desde mayo tendría que comenzar a experimentar un descenso”.