El quiroguismo está en llamas

El genial Roberto Fontanarrosa pidió una amnistía para las malas palabras durante el tercer Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebró en Rosario en 2004. “Hay que cuidarlas porque las vamos a necesitar”, cerró su argumentación, largamente festejada por el público y la academia, a favor del uso de las “palabrotas”, entre la que defendió el valor de la palabra “pelotudo” porque “es irreemplazable”. A esa palabra apelaron en el entorno del intendente Pechi Quiroga para referirse a los responsables de que la oposición se anotara un triunfo político en la sesión que trató el veto del intendente a la ordenanza que eliminó la cláusula gatillo para aumentar el boleto de colectivos.

Y, como apuntó el creador de Boogie, el aceitoso, en este caso el término es irreemplazable. No hay “tristes” puntos suspensivos capaces de ocupar el lugar de las letras comprometidas. Quien escribe trató de indagar sobre la existencia de motivos ocultos que explicasen por qué los referentes de Cambiemos en el Deliberante fueron a una votación con dos jugadores menos de sus filas sentados en sus bancas. Los interlocutores rechazaron la hipótesis. En cambio, repitieron una y otra vez la palabra, según Fontanarrosa, irreemplazable.

La oposición juntó los votos (11) de dos tercios de los presentes (16) porque faltaron dos oficialistas: el macrista Francisco Sánchez y la radical Jorgelina González. El jefe del bloque, Mario Lara, y el presidente del Concejo, Guillermo Monzani, espadas de Pechi, no reaccionaron ante esa situación. Todos fueron objeto de insultos más gruesos que el antepuesto en esta nota por parte del intendente, quien ahora tratará de reencaminar su fuerza deliberante cuanto antes.

La derrota que le asestó la oposición gracias a la ausencia de 2 concejales propios en una votación hizo daño.

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