El rugby busca su lugar en las cárceles de Neuquén

Es para ayudar a los internos en su encierro y fomentar este deporte.

Francisco Carnese

carnesef@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- “Un amigo que jugaba al rugby conmigo quería conocer una cárcel. Como yo trabajaba en el Poder Judicial me insistió hasta que fuimos y observamos cómo vivían esos presos. Nos sorprendimos para mal. Había que hacer algo porque esa gente cuando saliera iba a seguir delinquiendo. Y ahí surgió la idea de armar un equipo de rugby”. Quien cuenta el comienzo de esta historia, que data de 2009, es Eduardo “Coco” Oderigo, ex jugador del SIC e impulsor de Los Espartanos, un proyecto que lleva el deporte de la ovalada a los penales, con el propósito de lograr a futuro una inserción social de aquellas personas que están cumpliendo una condena por algún delito. La iniciativa ya funciona en más de 30 cárceles de diferentes provincias del país y el objetivo de Oderigo es que este año se pueda desarrollar en Neuquén.

Plan piloto

En 2016 existió una especie de plan piloto en la U9, del que participaron integrantes del club Marabunta de Cipolletti y del Neuquén Rugby, pero no se le dio continuidad. La modalidad de Los Espartanos es conformar un grupo de trabajo en cada una de las provincias con gente del lugar. “Nosotros dejamos un equipo armado, obviamente los seguimos y les mandamos ropa y elementos deportivos, a la vez que gestionamos si es que existe algún inconveniente en algún penal donde no nos dejen entrar”, cuenta el ex jugador del SIC. “Queremos reflotar esto y lo tenemos en carpeta para hacerlo este año con más fuerza. Hoy estamos en 37 cárceles con voluntarios y pretendemos que Neuquén sea la 38”, explica.

Oderigo recuerda con satisfacción la experiencia vivida hace dos años en la provincia, afirma que se había armado “algo muy lindo” y que incluso se llegó a disputar un partido con camisetas oficiales donadas por Marabunta. Al enterarse de que la U9 dejará de funcionar como penal y que existe una cárcel nueva en Senillosa, muestra un entusiasmo aún mayor respecto de poder concretar este proyecto. “Qué mejor que arrancar en un lugar así”, dice.

Fuerte experiencia

El primer equipo de Los Espartanos se conformó en la Unidad 48 de San Martín, en la provincia de Buenos Aires. Se trata de un penal de máxima seguridad, donde todos los martes a las 9:30, y desde hace casi nueve años, se realiza el entrenamiento de un verdadero equipo de rugby, que primero jugó partidos con sus propios integrantes, después lo hizo con otros equipos y combinados de los que participaron ex jugadores, y que hasta llegó a disputar un encuentro en el Estadio Único de La Plata.

Hay estadísticas que marcan que de los internos que pasaron por Los Espartanos de todo el país y que luego consiguieron su libertad, sólo el cinco por ciento reincidió en algún delito, cuando el nivel promedio de reincidencia es del 50 por ciento.

Actualmente 30 cárceles de todo el país se abrieron a la propuesta de la práctica de rugby.

La influencia y el impulso de Francisco

Si bien el proyecto de Los Espartanos para fomentar el rugby entre los internos penitenciarios tuvo su puntapié inicial en 2009 al desarrollarse en la cárcel de San Martín, en la provincia de Buenos Aires, mucho de lo que hoy es esta iniciativa a nivel nacional se debió a un encuentro que Coco Oderigo y sus compañeros tuvieron con el papa Francisco en 2015 en El Vaticano .

“Ya había crecido este proceso pero cuando él nos dijo que debíamos hacerlo en todos lados, que teníamos que integrar a los de adentro con los de afuera, volvimos de Roma y pensamos que nos teníamos que poner a laburar de verdad con este tema”, señala.

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