El sospechoso no fue identificado
Neuquén > El adolescente de 16 años sospechado de ser el autor del brutal asesinato del joven Javier Alejandro Marticio no fue identificado en una rueda de reconocimiento realizada ayer en el edificio judicial de la calle Félix San Martín, donde funciona la Fiscalía de Delitos Juveniles.
Marticio, de 20 años, con antecedentes judiciales y policiales, fue abatido de un escopetazo en la esquina de las calles La Marced y Roque Ramírez del barrio San Lorenzo Norte, en la madrugada del lunes pasado.
El proyectil impactó de lleno en el cuello, por lo que le causó gravísimas heridas que determinaron su muerte en contados minutos.
Fuentes judiciales estrechamente vinculadas con la investigación informaron a este diario que la situación procesal del acusado no aparece en un ciento por ciento comprometida.
Sin embargo, la Fiscalía de Menores aún prevé ejecutar una serie de medidas tendientes a determinar con un alto grado de certeza la conducta del menor en el grave delito, entre ellas nuevas ruedas de reconocimientos.
Se sabe también que, por el momento, los hechos no estarían del todo claros y que el fiscal Germán Martín y efectivos policiales de la Comisaría de la Niñez y la Adolescencia se constituyeron en el lugar de los hechos, donde se realizaron algunas medidas.
Escopeta
Asimismo, se puntualizó que el fiscal aguarda los resultados de las pericias que practica personal del Departamento Criminalística a una escopeta calibre 12, que fue secuestrada por los investigadores policiales en inmediaciones del lugar donde se produjo el asesinato de Marticio. El arma de referencia habría sido utilizada para cometer el delito.
Las mismas fuentes indicaron que el adolescente, quien también arrastra antecedentes delictivos, se presentó espontáneamente en el edificio judicial y se habría puesto a disposición de los investigadores.
Personal de la Comisaría 16 tomó conocimiento del hecho a través del llamado telefónico de un vecino. Cuando los efectivos llegaron a la escena, la víctima se encontraba tendida en el suelo gravemente herida.
Se supo que el certero disparo le impactó a la altura del cuello perforándole una arteria principal que le provocó una gran pérdida de sangre. Los perdigones seccionaron la carótida.
En un primer momento fue demorado un joven que se encontraba en las inmediaciones del lugar donde ocurrió el ataque. Ante la sospecha de que podría tener alguna vinculación con el homicidio, el juez de la causa ordenó allanar su vivienda. Pero durante el procedimiento no se encontraron evidencias vinculadas a la causa, por lo que se dispuso su libertad.
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