El clima en Neuquén

icon
11° Temp
50% Hum
La Mañana abrazo

El tiempo del abrazo perdido

El abrazo es terapéutico y el Covid nos obliga a reemplazarlo por gestos que no tienen nada de afectivo.

La pandemia por el maldito coronavirus nos ha alejado de muchas cosas y una de ellas es la posibilidad de abrazar libremente a nuestros amigos, a conocidos o con quien sentimos verdadero afecto sin tener que respetar la llamada distancia social.

Hace unos días, precisamente el 21 de enero, se celebró el Día Internacional del Abrazo. Una fecha ideada por el estadounidense Kevin Zaborney, que se mostraba preocupado por las escasas muestras de afecto que realizaba la gente en público, inclusive con los miembros de su familia.

Sabemos que el abrazo es terapéutico y el coronavirus nos obliga a reemplazarlo por gestos que, sin duda, no tienen nada de afectivo como chocar los puños o esbozar inútilmente alguna sonrisa que hacemos debajo del barbijo.

De acuerdo a estudios de investigadores de la Universidad de Carnegie Mellon y otras instituciones académicas, los abrazos brindan una serie de beneficios como ayudar a reducir el estrés, mejorar la salud cardíaca, pueden protegernos de enfermedades, tienen un efecto relajante y placentero, reducen los miedos y la ansiedad, entre otros.

Abrazarse con un amigo o con un familiar, aunque parezca una locura, se ha convertido casi en una práctica de riesgo para la salud.

Alguna vez leí que una persona que estuvo dos semanas de cuarentena tenía tantas ganas de contacto que hubiera pagado 50 dólares por un abrazo de dos minutos.

Tomo como propios los versos de un poema del escritor uruguayo Mario Benedetti: “Que bien nos vendría un abrazo que nos acomode un poco. Que nos haga ver que no estamos tan solos”. Mientras tanto, seguimos en esta vida con el abrazo perdido.

Lo más leído