El veneno del calefactor ya les hizo daño a 26 personas

A un mes del invierno, el monóxido hace estragos en la ciudad.

Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Falta un mes para el invierno y en los hospitales de la ciudad ya atendieron 26 intoxicaciones con monóxido de carbono, 8 más que el año pasado para esta época. Desde el servicio de emergencias del Castro Rendón recordaron que hay víctimas de todas las clases sociales y que los casos son siempre evitables.

10,5% fue el peso de Neuquén en el total de casos de intoxicación del país durante el 2015.

Los envenenamientos con monóxido se producen casi exclusivamente en los meses de frío. Este año, la ola polar adelantó el período crítico. En lo que va del 2016, los hospitales y centros de salud de Neuquén capital recibieron 26 emergencias por intoxicación con este gas, de distinta gravedad.

En 2015, para fines de mayo, eran 18.

Esos números oficiales incluyen sólo a los que van a una guardia. Se le suman varios pacientes más que tuvieron asistencia domiciliaria del SIEN y los incontables casos sin diagnosticar.

Adelaida Goldman, del servicio de emergencias del Castro Rendón, contó que en el principal hospital de la ciudad "todos los días tenemos algún caso sospechoso y, en este último tiempo, fueron 4 o 5 confirmados en una semana".

Dijo que existe un subdiagnóstico, porque las intoxicaciones más leves no llegan a los centros de salud, aunque igual causan daño en el organismo. "Es a partir de las noticias de casos graves que la gente toma conciencia, porque hay un montón de campañas pero los vecinos saben poco de qué se trata el monóxido", señaló.

Explicó que en la guardia hospitalaria atienden a muchas personas "que se calefaccionan con el horno, las hornallas o no revisan los artefactos en el invierno".

"El monóxido de carbono puede afectar a todos, no sólo al que vive en una casilla precaria; en la guardia tenemos personas de bajos recursos pero también gente que vive en departamentos del centro", remarcó. Agregó que uno de los casos más graves de las últimas semanas fue justamente el de dos chicas jóvenes de Santa Genoveva que prendieron el horno para estar más calentitas durante la noche y tuvieron suerte de alcanzar a pedir ayuda.

Goldman indicó que "los hornos y hornallas tienen en general llama azul pero, al subir el gas, se vuelve amarilla porque la combustión no es buena; por eso no son confiables y no deben usarse como calefacción". Subrayó que son peligrosos "tanto los braseros y las salamandras como cualquier artefacto que no esté funcionando correctamente".

Aunque le puede ocurrir a cualquiera, las condiciones de vida influyen en el riesgo. La mitad de los pacientes de este año son menores de edad y ninguno supera los 44 años. Además, el 80% vive en la zona de influencia del hospital Heller. Como explicó Goldman, "hay factores sociales que los médicos no podemos cambiar, pero es posible prevenir si se siguen las recomendaciones".

La provincia
Cuarto lugar en los casos registrados

El año pasado, según el Ministerio de Salud nacional, la provincia de Neuquén estuvo cuarta en cantidad de pacientes intoxicados con monóxido de carbono, detrás de Capital Federal, Buenos Aires y Mendoza. En 2015, hubo 175 neuquinos asistidos por esta forma de envenenamiento. Los datos provienen del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, que hace un seguimiento de casos clínicos de todo el país. En otras provincias patagónicas, el número de intoxicaciones declaradas fue sensiblemente menor. Por caso, durante 2015, Río Negro registró 93 pacientes y Chubut, 84.

Aunque la cifra de intoxicaciones en Neuquén es alta respecto de las del resto del país, existe una marcada disminución durante los últimos años. En 2014 fueron 206 los casos en toda la provincia.

Los 175 pacientes del año pasado representaron una baja del 15%.

Para este año, tanto el Hospital Regional como distintas áreas de salud pública iniciaron una campaña de prevención, que busca reducir aún más la cantidad de casos.

Una rendija te puede salvar la vida

NEUQUÉN
Una de las principales recomendaciones para evitar la acumulación de monóxido de carbono en el ambiente es dejar siempre una puerta, ventana o rendija abierta, especialmente durante la noche.

Con sólo 5 centímetros de entrada de aire, se puede salvar la vida.

El monóxido no es lo mismo que un escape de gas. Es más peligroso, porque se trata de una emanación tóxica que no podemos ver ni oler ni percibir con ningún sentido.

Se produce cuando un material combustible (gas, petróleo, carbón, querosén, nafta, madera o plásticos) se quema en forma incompleta. Si el cuarto está cerrado, rápidamente se acumula en el ambiente y las personas lo respiran.

Si un calefón, estufa o cocina tiene fallas en el mecanismo, también es probable que produzca monóxido. Los síntomas de alarma son dolor de cabeza, mareos y visión borrosa. También zumbido en los oídos, convulsiones, desmayos, dolor en el pecho, debilidad o vómitos.

Para evitar envenenarse, hay que tener ventilación permanente en cada ambiente con calefacción, revisar los artefactos de gas y no calentar la casa con el horno o las hornallas. En caso de intoxicación, hay que sacar de inmediato a la persona para que tome aire, abrir puertas, ventanas y llamar al 107 (emergencias médicas).

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