El vuelo más alto de Aldo Mastice

Murió a los 81 años el piloto de avión que creó la bandera y el escudo de Neuquén.

PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Un apasionado creador que ha dejado su legado en los símbolos que identifican a Neuquén. Así se lo podría definir a Aldo Mastice, el piloto de avión e instructor de líneas aéreas en nuestro país, autor de la bandera y del escudo de Neuquén, que falleció ayer en plena madrugada, a los 81 años.

Dos días de duelo decretó el gobierno provincial por el fallecimiento de Aldo Mastice.

Había nacido en Punta Arenas, Chile, el 30 de abril de 1935, pero al poco tiempo sus padres (Mario y Dolores) decidieron instalarse en la Argentina, primero en Tierra del Fuego y luego en Río Gallegos, donde Aldo realizó sus estudios primarios en el Colegio Don Bosco que tuvo una incidencia fundamental en su vida. “Los curas salesianos significaron mucho para mí, ellos fueron los que me enseñaron dibujo y diseño”, comentó.

Desde chico quedó deslumbrado por los aviones, por eso comenzó a armar sus primeros aeromodelos, actividad que siguió realizando hasta hace pocos meses en el taller de su casa. Comentaba que durante la Segunda Guerra Mundial conseguía revistas y dibujaba tanques y aviones.

En 1948, su familia se trasladó a Neuquén. En septiembre del año siguiente, en una de las aulas de la Escuela Nacional de Comercio (hoy colegio San Martín), Aldo recibió la noticia de la muerte inesperada de su padre. Sintió que se le derrumbaba el mundo. A pesar de todo, junto a su madre y su hermana Julia pudieron salir adelante y nunca se olvidó de agradecer la ayuda que les brindó la directora del colegio, Olimpia Parola de Krause.

Atrás quedó la ilusión de estudiar arquitectura. Mientras tanto, se ganaba unos pesos dibujando planos que le encomendaba un profesor de dibujo del San Martín. “En esa época no había dibujantes de planos en Neuquén, por lo tanto yo trabajaba para ingenieros y arquitectos”, dijo.

La pasión por los aviones no quedaría en el aeromodelismo. A mediados de los 50, a pesar de las protestas de su madre, Aldo se inscribió en el curso de piloto en el Aeroclub Neuquén. En 1955, con la instrucción del piloto René Riavitz, obtuvo sus Alas de Piloto Privado. Desde ese año hasta 2001, se desempeñó como piloto e instructor de líneas aéreas con más de 20 mil horas de vuelo. Desde 1970 integró el cuerpo de pilotos de la Dirección de Servicios Aéreos y después de TAN (Transportes Aéreos Neuquén), con el que recorrió el país y el mundo.

Mientras volaba por la provincia, descubrió el volcán Lanín y las araucarias, imágenes a las que les sumó el agua y las manos que “expresan la naturaleza que colmó a Neuquén de dones” y los laureles y el sol, que “sintetizan el espíritu de argentinidad”, con lo que diseñó el escudo de la provincia que fue elegido por la Legislatura en 1958. Unos años después, en 1980, obtuvo el primer premio por la creación del escudo de la ciudad de Neuquén y en 1989 resultó ganador del concurso nacional convocado por el gobierno para gestar la bandera neuquina, que fue adoptada por Ley 1817.

Ayer, la ciudad despidió a uno de los personajes emblemáticos de la historia de Neuquén, quien emprendió su vuelo final.

EL SUEÑO DEL PIBE
El día que Fangio fue su copiloto

En una entrevista en mayo pasado con LM Neuquén, Aldo Mastice reveló que el 7 de diciembre de 1964 llevó en vuelo desde Zapala hasta Buenos Aires a Juan Manuel Fangio, el quíntuple campeón de Fórmula 1 y su ídolo de chico. “Pibe, estoy en tus manos, fijate bien por dónde vamos”, le dijo el Chueco.

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