Las campañas con vistas a las dos elecciones de este año (para el Concejo Deliberante capitalino y las legislativas nacionales) tuvieron su primer gran anticipo ayer durante un muy caluroso mediodía, en ocasión del discurso del intendente Horacio Quiroga ante los ediles de la ciudad.
Por un lado, se ratificó cuál será el caballito de batalla del oficialismo quiroguista para ambos compromisos, y por el otro, quedó bastante claro cuál es el cuadro de situación dentro del MPN.
La ausencia del gobernador en el Deliberante fue un vacío a la tribuna que le prepararon a Quiroga.
Los candidatos a concejales del intendente, probablemente con Guillermo Monzani a la cabeza, llevarán como estandarte la millonaria obra pública que se está ejecutando más la presupuestada. Seguramente el actual secretario de Obras Públicas -formado en la edad de oro del Copade que dirigía el ingeniero Silvio Tosello- sabrá defenderla y publicitarla ante el electorado. En cuanto a la legislativa, se entiende que el portavoz principal será el propio Quiroga, que ayer elogió tanto a Macri que sus piropos parecían estar destinados más a un estadista como el general De Gaulle que al atribulado líder de Cambiemos.
En las filas del MPN, en tanto, la ausencia del gobernador Omar Gutiérrez y de su vice, Rolando Figueroa, fueron interpretadas como un vacío al mensaje “tribunero” con el cual los concejales del partido provincial calificaron al discurso de Quiroga.
La presencia, llamativa, de la senadora Lucila Crexell, que elogió, en cambio, profusa mente el estilo del intendente capitalino, habla de una grieta cada vez más profunda en el MPN que podría profundizarse en la medida en que se acerque la elección que más importa en esta provincia: la codiciada gobernación.


