Cuando el padre de Felipe Pigna le contó que su abuelo había conocido a un tal Carlos Gardel, el pequeño quedó impresionado porque no le parecía posible que alguien de su familia hubiera tenido la posibilidad de conocer a quien para ese chico era un personaje literario, propio de la ficción. Aún más asombro le provocó cuando supo que su abuelo lo había llevado a Gardel a su casa para comer un asado. De esa manera comenzó su relación con Gardel alimentada también por su otro abuelo, fanático del “Mudo”, que lo llevaba a ver las películas que a Felipe lo aburrían “salvo cuando Carlitos cantaba”. "Es decir que mis dos abuelos eran gardelianos y desde ahí mi interés por él", comentó.
Con el tiempo, Pigna se lo fue cruzando mientras investigaba temas vinculados a próceres o distintos momentos de la historia argentina. Hace un tiempo, el historiador comenzó a investigar y a leer todo lo que estuviera relacionado con el “Zorzal criollo” como así también a recorrer los lugares gardelianos en Francia, Nueva York, Barcelona, Madrid y Colombia.
Luego de dos años y medio de investigación, Pigna publicó “Gardel” (Planeta), en el que recorre la vida y obra del artista que llevó el tango al mundo. "Tenía muchas ganas de escribir esta historia, acaso una historia argentina entre 1890 y 1935, desde Gardel, desde su vida, desde su obra, hablando de la historia del tango pero también de todo lo que nos pasó y le pasó al mundo en esos años", explicó a LMNeuquén.
En la introducción señaló que Gardel es el único “bronce” que sonríe.
Esa imagen de hombre muy festivo, de pasarla bien se refleja en la foto de tapa del libro, muy diferente a la del personaje melancólico de la iconografía gardeliana. La foto de tapa del libro lo refleja de manera más real porque acaba de llegar de una gira por Europa, se lo ve sentado arriba de un baúl en su casa de la calle Jean Jaurés en el barrio del Abasto, está alzando su sombrero y detrás está el retrato de su abuelo francés.
Además de mostrarlo como un personaje festivo, ¿por qué decidió dejar de lado toda la discusión alrededor del lugar de nacimiento, utilizando al comienzo del libro la frase de Gardel: “Yo nací en Buenos Aires a los dos años y medio?
Me refiero al tema en uno de los capítulos del libro pero no me parece trascendental en el sentido que tengamos una disputa entre dos países hermanos y a los cuales él quería tanto. Hay que tener en cuenta que unos días antes de la final del Mundial de Fútbol de 1930, que Uruguay le ganó a la Argentina, visitó a ambos planteles y le cantó a los dos y les dijo que no quiere que gane ninguno. Tenía un gran cariño por Buenos Aires y por Montevideo.
La frase “Sos Gardel”, para referirse a alguien que se destaca en algo ¿se transformó en un símbolo, en una marca de la argentinidad?
Es una linda marca, tratándose de una persona tan buena gente, tan generoso. Yo digo que es Gardel porque además de ser un artista superior, de gran calidad musical, con un nivel de canto elogiado por gente como Caruso se trata de una persona generosa, buena gente. Además hay que señalar que tenía esa calidad compositiva una persona que no sabía música y que tenía que recurrir a alguien para volcar lo que le rondaba en la cabeza entonces silbaba o cantaba para que alguien vuelque la canción en el pentagrama. Gardel tenía esa especie de desesperación como cuenta él para que quede registrada entonces se la silba o canta a alguien que supiera de música. Además era una persona muy querible y muy solidaria; muy atento a los demás, les compraba los diarios a los chicos a la noche para que se vayan a sus casas a dormir. Creo que por todas esas cosas es Gardel y no solamente porque cada día canta mejor.
Para algunos el accidente en Medellín donde encuentra la muerte es lo mejor que le pudo haber pasado para ser exitoso.
Me enoja mucho esa gente que dice eso porque desconoce que en ese viaje Gardel tenía muchas expectativas porque lo que le esperaba era la vuelta a Nueva York para firmar contratos y grabar películas en inglés y tener un programa en la famosa cadena NBC de Estados Unidos que le hubiera abierto un panorama infinito porque hasta ahora estaba limitado al mercado latino. Su carrera estaba recomenzando, así que es muy injusto decir que explota su carrera por el accidente. Los que dicen eso no conocen mucho la vida de Gardel.
"Además hay que señalar que tenía esa calidad compositiva una persona que no sabía música y que tenía que recurrir a alguien para volcar lo que le rondaba en la cabeza entonces silbaba o cantaba para que alguien vuelque la canción en el pentagrama", sostuvo Pigna.
La repatriación de los restos de Gardel a la Argentina, además de haber sido una travesía de dos meses, ¿fue una jugada política del entonces presidente Agustin Justo?
Fue increíble porque fue hecho a contramano porque en cambio de venir para el sur van para el norte. Hay algunas especulaciones que yo no puedo afirmar, las pongo como posibilidad. Lo que se intentaba era sacar de las primeras planas de los diarios el asesinato de Enzo Bordabehere, compañero de bancada de Lisandro De La Torre en el Partido Demócrata Liberal, en el Senado de la Nación que ocurrió un mes después de la muerte de Gardel. El hijo de Natalio Botana, dueño del diario Crítica, cuenta que su padre tuvo una reunión con el presidente Justo, responsable de alguna manera de lo que pasó en el Senado, y ponen en marcha una campaña para la repatriación de los restos de Gardel que dura muchos meses para distraer a la gente y correr de las tapas de los diarios el escándalo del asesinato en el Senado, y cada día publicaban noticias referidas, por ejemplo, a las novias de Gardel. En cambio de hacer el traslado corto vía Chile por el Pacífico y luego el trasandino, eligen el camino hacia el norte de Panamá, Nueva York y todo lo que ocurre parece un cuento de Gabriel García Márquez porque el cuerpo de Gardel recorre la selva colombiana pasa por todos los pueblos donde en cada lugar hay velatorios y ceremonias. Después los restos llegan a Brasil, Montevideo y luego la apoteosis en el Luna Park, convirtiéndolo en uno de los velatorios más celebres de la historia argentina.
¿Era un hombre interesado en la política, tuvo vínculos con algún partido político?
Gardel tuvo muy poco compromiso político. Tenía amistades con algunos grupos políticos más bien por conveniencia. Por ejemplo con el Partido Conservador, particularmente con el caudillo de Avellaneda, Alberto Barceló, para quien tocó en algunas ocasiones. Pero no era para nada su identidad política. Hay quienes dicen que estuvo afiliado al Partido Socialista, incluso algunos hablan de haber visto una ficha de afiliación a ese partido. Gardel lo decía claramente, que el artista no se tenía que meter en política, que no estaba mal que el artista tenga ideas o que participe, pero no debe hacer de la política una cuestión central con su público. Y eso es lo que hace, no hay reportaje donde Gardel opine de política.
Igualmente tiene una canción para el golpe militar de 1930…
Sí, “Viva la patria”, de la cual se arrepiente rápidamente porque era un poco ir al envión de mucha gente que creyó en el golpe de José Félix Uriburu. Igualmente hay que ponerse en el contexto sin ningún ánimo de justificar nada. La gente estaba muy enojada con Hipólito Yrigoyen, lo responsabilizaban de la crisis que era una crisis mundial, había un descreimiento muy fuerte y había una opinión general de que con el golpe la cosa podía cambiar. A los pocos meses Gardel se da cuenta de que el golpe es un desastre y ese mismo año graba unos cortos, podríamos decir que son los primeros videoclips de la historia, donde en “Viejo smoking” hace una crítica muy clara a la revolución hablando de la miseria que está generando el gobierno. En su repertorio hay tangos sociales, como Acquaforte, Yira-yira.
Jorge Luis Borges, el mayor escritor argentino, nunca lo terminó de entender.
Borges era más de la milonga, de los payadores, y del tango previo a Ignacio Corsini, no le gustaba el tango cantado. Pero después en una conferencia sobre el tango dice que lo termina aceptando y cuenta una cosa muy linda que en una visita a una universidad en Texas, Estados Unidos, visitó a un amigo paraguayo que le empieza a poner tangos y termina llorando emocionadísimo. Creo que la afirmación de Borges contra Gardel era más propia del Borges provocador, qué idea más original para un argentino decir que no le gustaba Gardel. En el libro incluyo ese hermoso poema (N. del E: “El tango” del libro “El otro, el mismo”) que Borges le dedica al tango.
"Gardel se arrepiente del tango 'Viva la patria' porque era un poco ir al envión de mucha gente que creyó en el golpe de Estado de 1930 de José Félix Uriburu", dice Pigna.
¿Cuáles fueron los factores del éxito de Gardel?
Todo lo que hizo Gardel se lo ganó con enorme esfuerzo. Hay que pensar que era un chico de la calle, con muchos problemas económicos, con muchos fracasos encima, con la primera etapa con José Razzano que lo tiene que ayudar recorriendo pueblos, escapándose sin pagar de los hoteles como él mismo cuenta, y de a poco con una enorme persistencia se va imponiendo, que lo escuchen, que lo acepten hasta llegar a ser sin duda el máximo exponente del tango a nivel mundial. También hay que tener en cuenta que fue un adelantado en cuanto a las novedades técnicas. Había visto El cantor de jazz de Al Jolson en 1929, que fue la primera película musical sonora de la historia, y quedó entusiasmadísimo y empezó a moverse para conseguir grabar en las primeras películas sonoras argentinas, los primeros videoclips del mundo. Resultado de eso son quince cortos que costaba muchísimo grabarlos por el calor que daban los reflectores y tenían que parar cada quince minutos porque nadie aguantaba. También fue pionero del dúplex en la radio cuando en 1933 canta desde los estudios de la NBC en Nueva York y desde los estudios de radio Rivadavia y Splendid en Buenos Aires lo acompañaban los guitarristas y sonaban al unísono. Eso es lo que lo hizo diferente.
La imagen de Gardel y Piazzolla juntos en la película "El día que me quieras" significa todo un símbolo para el tango y para la cultura popular argentina.
La amistad con Astor Piazzolla es hermosa, ese encuentro entre ese chico de 13 años que era Piazzolla y Gardel donde Astor toca el bandoneón y Carlitos canta. Por suerte para unos pocos, hubo una vez un dúo Gardel-Piazzolla. Un dúo mágico. Gardel quedó tan impactado por la personalidad de Astor que lo incluyó en su película “El día que me quieras” donde aparece como extra vendiendo diarios. Después le ofrece un contrato como bandoneonista para ser parte de la que resultaría su última gira pero la familia de Astor no lo deja porque era chico. Después Piazzolla en un aniversario de la muerte de Gardel escribió esa carta maravillosa que, entre otras cosas, dice: “menos mal Carlitos que no te acompañé en esa última gira porque en vez de estar tocando el bandoneón estaría tocando el arpa”.
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