Esa rebeldía tan estúpida
Botellas de lavandina, desinfectantes, rollos de papel higiénico, harina, fideos… Los consumidores neuquinos vienen arrasando con todo lo que encuentran a su paso (y en grandes cantidades) por la psicosis que se desató con la pandemia del coronavirus.
Si bien las autoridades pidieron prudencia, y desde el gobierno nacional descartaron que se pueda llegar a producir desabastecimiento y solicitaron la colaboración para que todos los productos estén al alcance de todos, las filas en los hipermercados fueron más largas que nunca, solo comparables con las que genera el frenesí de consumo para las fiestas de fin de año.
Indudablemente, es cierto que a los argentinos no nos gustan las normas y que tampoco nos gusta respetar las mínimas reglas de convivencia. Pareciera que cuanto más probabilidades de transgresión hay, mejor (o más tentador). Aunque muchas veces esas acciones pongan en riesgo nuestras vidas.
Ejemplos hay muchos: las prohibiciones de no bañarse en el río en las zonas no habilitadas, el uso de la pirotecnia, los controles de alcoholemia y tantas normas que no deberían tener la más mínima discusión.
Este fin de semana largo (con motivo del feriado por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia) será una buena manera de ver hasta qué punto hay cumplimiento con el nuevo pedido del Gobierno para que la gente no se vaya de vacaciones y así evitar la propagación del coronavirus.
¿Aflojaremos un poco con nuestra rebeldía estúpida? ¿O la pandemia mundial nos hará entrar en razón? En pocos días tendremos las respuestas.
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