El clima en Neuquén

icon
30° Temp
20% Hum
La Mañana aguas heladas

Explora lugares recónditos de Neuquén y entrena en aguas heladas de invierno

El odontólogo Diego Raviola contó cómo las travesías petroleras con su padre lo inspiraron a ir en busca de pueblos fantasmas.

Llega allá, donde para muchos no vale la pena; puntos subestimados en los que encuentra paisajes inhóspitos y paradisíacos, tesoros arqueológicos, secretos de la flora y la fauna, datos valiosos de puesteros que dan pie a una nueva aventura; pistas que busca desentrañar con la ciencia plasmada en libros.

Un cazador de historias, documentalista. Un hombre de agua con sed de desierto -de desierto neuquino - que, con la cultura del petróleo en su ADN, busca conocer, dar testimonio, continuar el legado de su padre, desafiarse y ejercitando su mente y su cuerpo través de la lectura y otras pasiones o intereses disímiles como las artes marciales, el buceo o las sesiones de "spa" y natación en aguas heladas, en contacto con la naturaleza del pleno invierno.

Te puede interesar...

Aunque día a día continúa dedicándose a la salud pública y a la odontología en el Castro Rendón, el Hospital de Centenario y su consultorio privado (especializándose en estomatología y la cirugía maxilofacial), a Diego Raviola lo obsesiona y apasiona los áridos y desolados recovecos neuquinos, páramos que aprendió a conocer durante su infancia en Plaza Huincul de la mano de su padre, Francisco Raviola, cuando el ex director general de Exploración y Yacimientos provincial hacía historia abriendo picadas con geólogos en pleno auge de YPF.

raviola

"Muchas cosas de las que estoy haciendo ahora tienen que ver con ese lugar, como que me está llamando. Mi papá me empezó a meter esta cosa cuando me llevaba a los pozos petroleros. Él tenía que ir hasta puesto Hernández, en el límite con Mendoza. Yo lo acompañaba y mientras él trabajaba, yo me iba a recorrer. La vieja Ruta que va a Rincón era como ir a un zoológico para mí ", recordó con nostalgia y entusiasmo.

"Mi mamá, por otro lado, me dio -y me sigue dando- todo lo que es el pensamiento crítico, el escuchar las dos campanas, el leer las dos versiones. En base a eso, ahora tengo la necesidad de volver a los lugares que mi padre me mostró cuando era pibe y todo lo que me contó que yo no pude ver". señaló al declarar su devoción y curiosidad por la naturaleza y los antiguos pobladores.

raviola

"Así como soy un hombre de agua, me atrapa mucho lo que es el desierto y más nuestro desierto. Está lleno de cosas históricas, de animales raros. Mi viejo se cansó de denunciar hallazgos de dinosaurios, pero antes no le daban mucha bola. Ahora por suerte hay una cuestión de cuidado, pero antes no existía. Los puesteros tienen sus historias y yo soy un tipo que necesita de la ciencia, mi profesión es ciencia, por eso me gusta corroborar lo que me cuentan con los libros. Hasta hace poco se decía que había víboras de Cascabel y hace un tiempo logré cazar esa víbora que se le parece, que extremadamente venenosa", comentó el asiduo visitante de pueblos fantasmas y parajes abandonados que, tras recibirse de maestro mayor de obras en una escuela técnica de Neuquén, se instaló en Buenos Aires para estudiar odontología y buceo, un hobby que le permitió seguir alimentando su afán explorador con amigos en sus vacaciones en la región.

246039192_4551162711611827_1441195799036103655_n.jpg

Aunque nunca perdió el hambre por la investigación tanto bibliográfica como en terreno, la misma se incrementó a principios de este año con el fallecimiento de su padre. "Fue una cosa bastante traumática y creo que lo va a seguir siendo porque yo creo que los duelos son eternos", sostuvo sobre esa dolorosa pérdida que se hizo más difícil aún con las restricciones por la pandemia de coronavirus y la falta de camas disponibles en los hospitales cuando, en medio del pico de contagios, se desató el vendaval.

raviola

"Mi papá estaba escribiendo un libro, precisamente sobre Plaza Huincul donde nació. Él vivía en el Campamento Uno, cerca del pozo que dio origen a Neuquén. Quedaron un montón de cosas pendientes. Yo lo tenía que llevar a Plaza Huincul porque estaba entrevistando gente. Tengo todas las fotos que él estaba separando y un montón de material que dejó en un pen drive. De alguna manera lo voy a completar. Yo estaba haciendo otro libro relacionado con la travesía del Río Neuquén y en el que quería hacer pequeñas guías de flora, fauna, historia y arqueología. Lo tenía ahí tranquilo y me encuentro con todo este trabajo de mi papá. Así que ahora necesito salir, ir a Puesto Hernández, Aguada Chihuido, zonas donde él fue pionero abriendo las picadas petroleras", contó Diego quien en las redes también generó aplausos al dar cuenta de su paso por Challacó -donde trabajaron su padre y su tío- con una impactante muestra fotográfica.

https://graph.facebook.com/v8.0/instagram_oembed?url=https%3A%2F%2Fwww.instagram.com%2Fp%2FCTs9c3Orxfs%2F&access_token=EAAGZAH4sEtVABAMvC3eggZBoYvpUWwY7Hcajri5GK7cIestpKxWLrSxRYZAPZCLmZAd6qNtcft3N8oihIGvJ9ZBq1ZBKqQUtSS5T2F28yd2s9ZBWTbbJmQG9zZCBoBXaIqFnMS5SOCNB79tryD2NR9jFe8hV9lESelS5QDT4Q9E8NSc9f4L03yTOp

"Cuando salgo, lo hago buscando la foto perfecta para hacer una buena guía para meter en el libro, conocer lugares. La excusa también es estar en forma", agregó antes de dar detalles de sus baños en aguas heladas que se animó a incursionar en la pandemia.

Un "chapuzón" energizante que empodera

Diego no estuvo exento de los replanteos que trajo la pandemia y el encierro. Al igual que muchas personas ese repensar lo llevó a animarse a hacer algo que quería desde siempre: ejercitar su mente y su cuerpo en aguas heladas.

https://graph.facebook.com/v8.0/instagram_oembed?url=https%3A%2F%2Fwww.instagram.com%2Fp%2FCREjuAFH1ZM%2F&access_token=EAAGZAH4sEtVABAMvC3eggZBoYvpUWwY7Hcajri5GK7cIestpKxWLrSxRYZAPZCLmZAd6qNtcft3N8oihIGvJ9ZBq1ZBKqQUtSS5T2F28yd2s9ZBWTbbJmQG9zZCBoBXaIqFnMS5SOCNB79tryD2NR9jFe8hV9lESelS5QDT4Q9E8NSc9f4L03yTOp

"Es algo que quise hacer toda mi vida, a raíz de un video que vi de chico de unos alemanes que se metían en el agua con el hielo alrededor. Pero nunca encontré a alguien que me acompañe. Yo había empezado a leer sobre el tema antes de la pandemia. Comencé a seguir a un guardavida que se llama Rubén González y a María Inés Matos, una nadadora profesional pionera en hacerlo en aguas heladas que además le falta una pierna. Nadó 20 minutos en las heladas aguas de la Antártida y cruzó el Canal de Beagle", destacó sobre la ambiciosa deportista que no para de sorprender con sus hazañas.

Luego de empaparse sobre el tema, Diego aprovechó esa bocanada de aire que significó para toda la ciudad de Neuquén las primeras salidas recreativas tras la cuarentena estricta para empezar a meterse en las frías aguas del piletón de riego de Plaza las Banderas. "Primero fueron las manos, después los pies y eso era todo. Después me fui metiendo en el río un poquito, con mucho cuidado", precisó sobre las primeras experiencias que hizo secundado de sus hijos que luego lo fueron asistiendo con reconfortantes tazas de sopas para coronar cada baño.

https://graph.facebook.com/v8.0/instagram_oembed?url=https%3A%2F%2Fwww.instagram.com%2Fp%2FCRmrDnInPIA%2F&access_token=EAAGZAH4sEtVABAMvC3eggZBoYvpUWwY7Hcajri5GK7cIestpKxWLrSxRYZAPZCLmZAd6qNtcft3N8oihIGvJ9ZBq1ZBKqQUtSS5T2F28yd2s9ZBWTbbJmQG9zZCBoBXaIqFnMS5SOCNB79tryD2NR9jFe8hV9lESelS5QDT4Q9E8NSc9f4L03yTOp

Más tarde, encontró en Santiago Hasdeu, un colega amigo la "amalgama extraordinaria" para ir más lejos. "El primer viaje fueron nueve días remando en la nada en el Río Neuquén", destacó antes de explayarse sobre la filosofía detrás de la actividad que incorporó como complemento de sus rutinas en artes marciales, natación y las largas caminatas en sus expediciones.

raviola 2.jpg

"No soy un nadador que nade mucho, por eso siempre intenté que mi cuerpo sea todo terreno y, aunque algunas cosas me han dado resultado respecto a los entrenamientos, me faltaba esta cuestión muy psicológica que tiene el agua fría. Parece que es algo de otro planeta, pero cuando vas por primera vez, lo hacés y salís, decís 'pude'. No hace falta cruzar el río, simplemente es poder hacerlo. Podés nadar con el agua a la cintura. Después te sentís bien físicamente como cuando terminas una sesión de estiramiento. Lo que si, el cansancio y la siesta que te haces después es extraordinaria", acotó entre risas.

"Hay como un refuerzo del sistema inmunitario que no es poca cosa. Se acelera mucho el metabolismo. Supuestamente también mejora la capacidad pulmonar. Yo para empezar, seguí a este guardavidas, Rubén González, que aconsejaba tomar duchas de agua fría en tu casa", comentó haciendo alusión a los beneficios a nivel salud que implica la hazaña, advirtiendo a su vez las precauciones que hay que tener al realizarla.

raviola

"Hay que tener cuidado cuando vas a los lugares naturales. Lo correcto es ir entrando de a poco, contrario a lo que todo el mundo piensa de que hay que meterse de golpe. Si hacés eso, podés tener un accidente muy conocido por los guardavidas que se llama hidrocución, que es un shock, un paro cardíaco que se puede dar tanto en invierno como en verano. La diferencia de temperatura hace que se te pare el corazón", explicó.

raviola

"Por eso hay que entrar de a poquito, mojando las orejas, el cuello. Una vez que te metés, empezás a bracear y te vas sintiendo cómodo. Hay señales de alerta que también están descriptas . Tampoco podés estar tres horas dentro del agua. Para empezar, cinco minutos es suficiente. Luego, diez minutos. Para gente que no va a hacer grandes proezas, es suficiente. Yo lo máximo que estuve este año fueron 15 minutos. Hay dos formas de entrenamiento: o nadando o estando estático", añadió.

https://graph.facebook.com/v8.0/instagram_oembed?url=https%3A%2F%2Fwww.instagram.com%2Fp%2FCOyck_ong3f%2F&access_token=EAAGZAH4sEtVABAMvC3eggZBoYvpUWwY7Hcajri5GK7cIestpKxWLrSxRYZAPZCLmZAd6qNtcft3N8oihIGvJ9ZBq1ZBKqQUtSS5T2F28yd2s9ZBWTbbJmQG9zZCBoBXaIqFnMS5SOCNB79tryD2NR9jFe8hV9lESelS5QDT4Q9E8NSc9f4L03yTOp

"Hacés como un tratamiento de la hipotermia que es de adentro hacia afuera. Por eso es importante tener a alguien de soporte", agregó valorando el acompañamiento que tiene de sus hijos y de su amigo, quienes le alcanzan siempre esta taza humeante que lo repone luego de cada sesión.

110, una red de amigos aventureros

Aunque aún no tiene página ni estructura, Diego ya armó 110, un proyecto para disfrutar sus expediciones y aventuras en forma grupal. "En principio estoy convocando amigos o conocidos porque muchas veces uno insiste con los más allegados que no tienen ganas o que están en otra", indicó Diego para luego precisar su objetivo: constituir una suerte de red de personas con ganas de entrenar y compartir salidas de expedición que pueden ser en el día, un fin de semana o más de una semana.

raviola

"La idea es juntar gente que le guste todo esto, que sume", subrayó haciendo hincapié en que que este tipo de propuesta no es para cualquiera ya que requiere de cierto nivel en cuanto a estado físico y predisposición a vivir experiencias lejos de la zona de confort en las que hay que resolver situaciones o imprevistos con poco recursos.

Más allá de valorar que se incorporen personas con conocimientos específicos que aporten a la hora de abrirse camino entre las dificultad, también destacó que las puertas están abiertas a todo aquel que quiera participar, siempre que tenga preparación o que esté dispuesto a aprender en salidas de baja complejidad.

raviola

"Cuando se pueda, porque todavía no están dadas las condiciones, me gustaría empezar a dar cursos de rescate acuático que no es para guardavidas, sino para la comunidad", añadió el odontólogo que además de ser instructor de salvamento, se recibió de guardavida en una escuela de la Cruz Roja, lo que le permitió -años atrás- capacitar a integrantes de Prefectura Naval, el Ejército y policía.

https://graph.facebook.com/v8.0/instagram_oembed?url=https%3A%2F%2Fwww.instagram.com%2Fp%2FCVHCvxirQGI%2F&access_token=EAAGZAH4sEtVABAMvC3eggZBoYvpUWwY7Hcajri5GK7cIestpKxWLrSxRYZAPZCLmZAd6qNtcft3N8oihIGvJ9ZBq1ZBKqQUtSS5T2F28yd2s9ZBWTbbJmQG9zZCBoBXaIqFnMS5SOCNB79tryD2NR9jFe8hV9lESelS5QDT4Q9E8NSc9f4L03yTOp

En cuanto al curioso número que eligió para bautizar su iniciativa, detalló: "El nombre 110 es para filosofar bastante, tiene que ver con la velocidad máxima permitida en ruta. Yo trabajo en Centenario y me toca ver choques de ida, de vuelta, atender a los lesionados. Está esta cuestión de viajar y tener miedo en la ruta". "La filosofía es viajar charlando aunque tengamos que ir a 80, y que no pasemos donde no hay que pasar. La idea es poder compartir una charla en ruta respetando la vida", recalcó.

Raviola

Actualmente Diego se encuentra organizando una salida a Balsa Huitrín, declarada patrimonio histórico cultural, de la que quiere ser el padrino. En su última visita habló mucho con los balseros y prometió volver con una lista de pedidos que le hicieron para mantener la balsa. "Quiero ircon un grupo de gente e ir a las ruinas de San Eduardo", precisó.

raviola

El amor y el interés por investigar y dar testimonio de todo lo que acontece en el suelo neuquino también lo llevó a Diego a colaborar en la confección de un libro sobre el sistema público de salud de Neuquén. "Estamos haciendo entrevistas a la gente que participó en la creación para que cuente cómo lo vivió y su visión al respecto", dijo.

raviola 1.jpg

Lo más leído

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario