Quito > Un tribunal de Estados Unidos sentenció ayer que la condena emitida por Ecuador contra la petrolera estadounidense Chevron por daños ambientales en regiones amazónicas no deberá ser acatada debido a haberse producido alentada por hechos de corrupción.
El tribunal de Nueva York a cargo rechazó el pedido presentado desde Ecuador para que la sentencia, ya dictada por la Justicia ecuatoriana y que exigía el pago de 9.500 millones de dólares por parte de la petrolera, fuese ejecutada en Estados Unidos.
El juzgado neoyorquino decidió que la sentencia emitida en Ecuador tuvo lugar con intervención de acciones "corruptas", por lo cual "los demandantes no debieran verse beneficiados de ningún modo", según palabras del juez Lewis Kaplan en su informe de casi 500 páginas.
La sentencia se remonta al año 2011, cuando la Justicia ecuatoriana condenó a Chevron al pago de 19.000 millones de dólares por daños ambientales. El monto fue luego reducido a la mitad, pero la petrolera sostuvo que la defensa de los querellantes había sobornado a la Justicia.
Estrategia
Los demandantes apelarán el fallo de Nueva York, aseguró el abogado Juan Pablo Sáenz, quien destacó que las demás acusaciones presentadas contra Chevron ante las Justicias de Argentina, Brasil y Canadá no se ven afectadas por la decisión del juez norteamericano.
Sáenz expresó que la sentencia emitida por el magistrado estadounidense Lewis Kaplan es "un fallo injusto, producido por un juez ilegítimo, dentro de un proceso absurdo", por lo cual se apelará ante cortes superiores de Estados Unidos, aseguró.
Además, anunció que apelarán ante el Segundo Circuito de Cortes de Apelaciones de Estados Unidos, estrado superior al de Kaplan, y señaló que "los argumentos de fondo para la apelación son sólidos".
Chevron, que adquirió Texaco en 2001, está acusada de arrojar a ríos ecuatorianos unos 18.000 millones de galones de desechos durante su operación petrolera entre 1964 y 1990.
Por esa contaminación fallecieron pobladores y otros sufren graves afectaciones de salud, además de que aún hoy persisten en unos 400 lugares piscinas de petróleo tal cual las dejó la Texaco en suelo ecuatoriano.
El gobierno de Ecuador, al que Chevron pretende inmiscuir en el proceso por medio de un juicio en La Haya, proclamó paralelamente a la ejecución de la sentencia una campaña que denominó "la mano sucia de Chevron".


