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La Mañana Insólito

Filmaron a una pareja teniendo sexo en la plazoleta

Estaban en la Avenida Argentina al 500. La Policía le cortó la inspiración.

Neuquén.- Fue un impulso irrefrenable, de esos que superan la razón y que hacen que una persona pierda el sentido del tiempo y del espacio. Fue una catarata de hormonas producto de la juventud y el entorno de una mañana fresca que recién despertaba, impregnada con el aroma de árboles y plantas y el incipiente canto de los pájaros que anunciaban un nuevo día.

Todo debe haber comenzado –como ocurre casi siempre- con un beso, una caricia o una declaración romántica. Lo cierto es que la parejita de jóvenes comenzó a hacer el amor recostada en la gramilla de la plazoleta, con un árbol como respaldo sin que les importara un perro que se les había acercado y les festejaba moviéndoles la cola y mucho menos los vehículos que ya comenzaban a transitar frenéticamente a las 7 de la mañana.

No fue el mejor escenario el elegido para un acto de amor. Quienes pasaban por allí no podían creer que en plena Avenida Argentina al 500, una pareja de jóvenes protagonizara un intenso ritual de erotismo explícito sin que tuvieran en cuenta que la ciudad ya se había despertado y se movía a su alrededor. ¿En realidad no se dieron cuenta? ¿No les importó? ¿O acaso el mandato hormonal pudo más que cualquier razón?

Una vecina del barrio que había sacado a pasear a su mascota por la vereda de enfrente no aguantó la tentación y captó aquella escena con su teléfono celular. Y el video, luego publicado por el periodista Alejandro Polizzo, comenzó a viralizarse rápidamente a través de las redes sociales.

Minutos antes un móvil policial llegó hasta el lugar y fue una mujer uniformada la responsable de que aquel avanzado acto sexual terminara de manera abrupta. De la forma que nadie hubiese querido.

En el video, el muchacho parece ensayar una disculpa mientras se levanta los pantalones y se sube el cierre de la bragueta; la chica hace lo mismo y trata de taparse las partes íntimas. Ambos se acomodan el calzado, le dicen algo más a la policía y luego abandonan la plaza que hasta no más de cinco minutos había sido su refugio, su nido de amor.

El perro negro, testigo inesperado de aquel encuentro fogoso, los miró alejarse sorprendido. Aunque hasta al final del video se lo ve contento, moviendo la cola a uno y otro lado, como si hubiese sido un gesto de aprobación a semejante aventura erótica.

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