Forzada por sus padres, se tiene que vestir de varón
Afganistán. Sitara Wafadar anhela tener una larga melena, como otras jóvenes. Pero la adolescente afgana lleva más de 10 años vestida de chico, forzada por sus padres a ser el hijo que nunca tuvieron.
Con cinco hermanas y ningún hermano, Sitara sigue la costumbre de cambio de género conocida como “bacha posh”, que en dari hace referencia a una niña “vestida como un chico”, lo que le permite realizar con seguridad los deberes de un hijo en este país patriarcal.
La chica, de 18 años, que vive con su familia en la pobreza en una casa de adobe, en un pueblo de Nangarharen, provincia oriental de Afganistán, fingió ser un chico la mayor parte de su vida. Cada mañana se pone una camiseta ancha, pantalones y chancletas que tradicionalmente llevan los afganos, a veces cubre su corto pelo castaño con una bufanda y hace más grave su voz para esconder su verdadero género. “Nunca pienso que soy una chica”, contó en la fábrica de ladrillos donde ella y su padre, ya anciano, trabajan seis días a la semana en condición de servidumbre para pagar el dinero que pidieron prestado al propietario y alimentar a la familia. “Mi padre siempre dice ‘Sitara es como mi hijo mayor’. A veces voy a funerales como su hijo mayor”, algo que nunca tendría permitido hacer como mujer.
El “bacha posh” tiene una larga historia en la sociedad afgana, profundamente conservadora, donde los chicos se valoran más que las chicas y las mujeres son a menudo confinadas al hogar. Normalmente son las familias sin herederos varones las que hacen a la hija vestirse como varón para que pueda cumplir con los deberes de un hijo sin ser acosada, o algo peor.
Algunas chicas eligen hacerse pasar por chicos para disfrutar de la libertad que los varones dan por sentada en un país que trata a las mujeres como ciudadanas de segunda clase. Mientras la mayoría de las “bacha posh”, como se las conoce, dejan de vestirse como un chico tras alcanzar la pubertad, Sitara dice que sigue llevando ropa masculina “para protegerme a mí misma” en el horno de ladrillos, explicó.
Machos: Para cumplir deberes y no quedarse en las casas, las mujeres se visten como hombres.
Atentado suicida en Kabul deja 57 muertos
Al menos 57 civiles murieron y 119 resultaron heridos este domingo en un atentado suicida en Kabul, capital de Afganistán, contra un centro de empadronamiento electoral para las legislativas de octubre. Según el Ministerio de Salud, fue un ataque que confirmó el riesgo de incidentes en esos comicios.
Un atacante suicida se hizo estallar delante del edificio donde los electores recogen las cédulas de identidad antes de inscribirse en el padrón. “Ahora sabemos que el Gobierno es incapaz de protegernos”, gritó un hombre, Akbar, insultando al presidente Ashraf Ghani. “Muerte al Gobierno”, “muerte a los talibanes”, gritaba la multitud a su alrededor, mostrando cédulas ensangrentadas y desparramadas por el suelo.
Los talibanes indicaron, a través de su portavoz, Zabibulá Mujahid, que sus “muyaidines no tienen nada que ver con el ataque”, responsabilizando implícitamente al grupo terrorista sunita Estado Islámico, que también permanece activo en el país.


