Francisco, el portero que hizo todo por sus vecinos

Fue testigo del comienzo del incendio en el edificio de la Galería Jardín.

SofÍa Sandoval
ssandoval@lmneuquen.com.ar


Neuquén.- No era un día más en la torre III de la Galería Jardín. Aunque hace 18 años que Francisco, el portero del edificio, saluda a todos los inquilinos, ayer lo hacía con especial atención. A cada uno que bajaba del ascensor le preguntaba cómo habían amanecido y si se sentían bien. Con algunos intercambiaba impresiones y les mostraba las fotos del pánico en la primera plana del diario.

El lunes los vecinos sufrieron un incendio que dejó como saldo un joven muerto y cinco heridos, que fueron internados. El hombre fue uno de los protagonistas de la historia, aunque mantuvo su humildad: "Sólo hice lo que pude; traté de ayudar porque vivo con ellos, los conozco a todos".

El portero prefería dormir un poco más ese feriado, pero a las 9 de la mañana lo despertó un timbrazo que lo puso en alerta. Se vistió con prisa y abrió la puerta de su departamento en el piso 15. Un humo negro y espeso inundó su casa, por lo que corrió a abrir la puerta de la terraza para ventilar.

Bajó las escaleras hasta el piso trece, donde estaba la puerta del ascensor abierta y evacuó a los que pudo. El humo negro le impedía ver, pero escuchaba toses y las voces de sus vecinos que lo llamaban. En la oscuridad, les tendía un brazo y los hacía subir al ascensor, que sólo tiene capacidad para cuatro personas.

Entre los vecinos que ayudó estaba la chica del 3º F. "¡El moco que me mandé!", contó que le dijo en un ataque de histeria. Aunque en ese momento el portero no alcanzó a entender, más tarde comprendería que ella era la responsable del incendio.

"Después llegaron los bomberos y la policía, y ya no me dejaron subir porque había mucho humo", relató Francisco. Así, el hombre ayudaba con información. Indicaba en qué pisos vivían los abuelos más vulnerables, dónde estaban los medidores de gas, cómo había que cortar la luz.

Caída fatal

En medio del caos, le avisaron que un joven del piso décimo se resbaló al intentar respirar aire más puro y quedó tendido en la terraza interna. El portero recordó esa imagen y le recorrió un escalofrío: el cadáver con el cráneo roto, un charco de sangre rodeándole la cabeza y varios vidrios clavados en el cuerpo. "Eran de una ventana que se rompió con la explosión, era algo impactante", señaló.

La Policía hizo recaer en Francisco la difícil tarea de comunicar la noticia a los familiares. La hermana del chico preguntaba desesperada por él, porque tenía problemas respiratorios. Cuando el hombre la enfrentó no pudo evitar que se le llenaran los ojos de lágrimas. No hicieron falta palabras. "Es él", se anticipó ella.


"Fue tristísimo lo del joven. Hoy fui a misa y recé para que se recuperen todos los que están internados". Mabel. Vecina del segundo piso

"Primero lo escuché por la radio y después empecé a escuchar todas las sirenas, llamé enseguida a los vecinos a ver si estaban bien". Betty. Vecina de la cuadra

"Sacaron 60 medidores y pidieron que instalen dos rejillas de ventilación reglamentarias para volver a habilitar el gas". Francisco. Portero del edificio

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