Hace tres años, la ciudad lloraba su peor tragedia

El derrumbe de la Cooperativa Obrera se cobró siete víctimas. Hoy demuelen el local.

Mario Cippitelli
cippitellim@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Un crujido, el ruido del hormigón desgarrándose, una explosión. Oscuridad y gritos. Confusión y dolor. Hace tres años, una parte de la losa del edificio donde funcionaba el supermercado Cooperativa Obrera se desplomó, mató a siete personas y dejó heridas a otras 20 en un hecho que marcó un punto de inflexión en la historia de la ciudad de Neuquén.

A las 19:45, el techo se plegó como un abanico al no soportar el peso de 10 departamentos que se estaban construyendo arriba y sorprendió trágicamente a un grupo de personas que hacían las compras del día en ese momento. La peor parte la sufrieron quienes estaban en la zona de lácteos y carnicería, al fondo del local. Fueron siete personas, entre hombres, mujeres y niños, que murieron de manera casi instantánea debajo de los escombros.

Las investigaciones y los peritajes que se encargaron a ingenieros de la Universidad Nacional del Comahue establecieron que el derrumbe se produjo por la mala calidad del hormigón que había sido utilizado para construir las columnas que soportaban la losa. La obra de los departamentos nunca había sido declarada por el propietario, Néstor Guerrero, y avanzaba rápidamente de manera clandestina.

Tanto el propietario como el arquitecto Alberto Diez y el capataz José Silva fueron imputados por el delito de estrago culposo seguido de muerte, porque la Justicia entendió que hubo negligencia pero no intencionalidad para que ocurriera el desastre. Los acusados aceptaron su responsabilidad en el derrumbe y acordaron declararse culpables a cambio de penas leves. Guerrero fue sentenciado a tres años de prisión en suspenso, Silva recibió un año de prisión en suspenso y Diez, tres años efectivos.
La tragedia de la Cooperativa Obrera se cobró la vida de Juan (3), Tiago (5) y Fedra Yañez (18), Evan Aguilar Quinteros y su esposa Lorena Ockier (38), Carlos Arrigoni (40) e Ida Martínez (74).

Hace dos semanas, el propietario del lugar comenzó a demoler la parte del edificio donde ocurrió el derrumbe. Sólo la esquina de la entrada al supermercado quedará en pie, debido a que no sufrió ningún daño estructural. Pasaron tres años y el dolor de aquella tarde trágica sigue presente en la memoria del barrio, en la memoria de toda la ciudad.

Ansiosa espera de los vecinos

Todavía es una incógnita a qué será destinado el enorme espacio que quedará libre tras la remoción de los escombros y la esquina, que quedó intacta. Los vecinos de la zona esperan con ansiedad que en los locales vuelvan a funcionar comercios importantes para que una vez más le den vida a la cuadra que, desde entonces, quedó sombría y sin movimiento. Es que desde que ocurrió el derrumbe, los comerciantes sufrieron bajas en sus ventas y algunos negocios tuvieron que cerrar.

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