El negocio del narcotráfico en México genera hallazgos cada vez más impresionantes, que entregan una idea del colosal volumen que ha alcanzado. No hace mucho tiempo, un campo 120 hectáreas sembradas con cannabis en medio del desierto -con un sistema de riego de altísimo costo- daba una dimensión del nivel de inversión que las organizaciones que se dedican a este comercio son capaces de llevar adelante.
Ahora, ya en la primera etapa del circuito de distribución de las drogas, apareció otro síntoma que pone en evidencia la cantidad de mercancía que se produce. La marina mexicana patrullaba la costa a 40 kilómetros del balneario de Los Cabos, en el sur de Baja California. La zona es cada vez más conocida por su alto tráfico de sustancias ilegales hacia Estados Unidos a través del mar.
Pero esta vez no fue sólo una lancha sospechosa lo que encontraron. Es más, no desenfundaron armas ni fue necesaria una persecución cinematográfica. Avistaron un cubo que flotaba a la deriva, y decidieron investigar de qué se trataba.
Pocos minutos después, tras analizar el contenido del paquete y constatar la aparición de otros, se dieron cuenta de que tenían algo grande en vista. De hecho, era muy grande.
Terminaron rescatando de varios botes abandonados en el mar "casi 200 bultos" que contenían marihuana procesada, prolijamente empaquetada con cintas impermeables. Según la información oficial, las embarcaciones estaban completamente desiertas y no hubo arresto alguno.
Sin embargo, impresiona ver el volumen de la mercancía rescatada. Como en el caso de la plantación récord ubicada en Ensenada (también en Baja California), cuyo producto final se calcula que hubiera alcanzado unas 120 toneladas -lo que supone un "costo de mercado" equivalente a unos 158 millones de dólares-, se espera que la marihuana sea quemada en los próximos días.
Los dos casos elevan la creciente reputación de la zona -antes considerada como "tranquila"- como lugar de tráfico incesante, aun estando alejado de las regiones más calientes en medio de la guerra entablada por el ejército mexicano contra los cárteles.
Desde 2006, la cifra de muertos en estos permanentes combates, junto a las matanzas que se producen en las guerra entre los mismos cárteles, han dejado unas 45.000 víctimas, sin que por ello se perciban resultados que marquen una baja sensible en el volumen del negocio ilegal.


