Los gobernadores de Carolina del Norte y de Virginia declararon sendos estados de emergencia, mientras que el gobernador de Carolina del Sur Mark Sanfore llamó a la evacuación de dos condados.
Tras tocar tierra firme la tormenta se debilitó ligeramente, pero aún así mostraba vientos sostenidos de unos 95 km/m, según el NHC.
"Se anticipa poco cambio en la fuerza durante los dos próximos días", dijo el centro en un boletín. "Se espera que Hanna pierda las características tropicales hacia la últimas horas del domingo".
Varios estados del sur de Estados Unidos han resistido la tormenta tropical Fay y el huracán Gustav en las últimas semanas, y las autoridades expresaron su preocupación de que la gente de la costa no se esté tomando a Hanna con la debida seriedad.
"La respuesta no es la que nosotros queremos que sea", dijo Sam Hodge, director de emergencias de la ciudad de Georgetown, en South Carolina. "Debería haber más gente evacuando".
Las autoridades también seguían con cautela el aún más formidable huracán Ike en el Atlántico. Los pronósticos indican que no pasaría por Haití, que intenta recuperarse de las devastadoras inundaciones que dejó Hanna y que causaron la muerte de 163 personas. "Al menos por ahora" parecería que Haití estará
a salvo de otro golpe, dijo la portavoz del NHC Karina Castillo.
Ike estaba camino a azotar las Bahamas el sábado y domingo antes de golpear posiblemente Cuba, otra nación insular recientemente impactada por la continua sucesión de ciclones de esta temporada.
Los pronósticos anticipan que Ike tocaría el sur de Florida el miércoles en forma de gran huracán, advirtió la portavoz del NHC.
Florida no ha sido impactada por un gran huracán desde el paso de Andrew en 1992, el desastre natural más costoso de la historia de Estados Unidos hasta el que generó Katrina en 2005. (DPA)


