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La Mañana

"Hay que sacarse la envidia y el resentimiento y nos va a ir mejor"

El escritor y periodista Claudio María Domínguez brindó charlas y jornadas de meditación en Copahue y Neuquén, donde aconsejó superarse desde el ser interior.

Por GUSTAVO FRANCO

Neuquén > Claudio María Domínguez es un personaje. Parece reunir los requisitos básicos para entrar a escena, desarrollar su función y aceptar el aplauso o la desaprobación del público. En todo momento se muestra consciente y pregona serlo a cada instante, teniendo en cuenta que es a través de esa manera, entre otras, que se logra detener la mente, observarla y hasta, en algunas ocasiones, aquietar el ego.
Por estos días visitó la región. Conoció Copahue, donde el jueves y el viernes brindó conferencias y armó “una gran meditación”, y el sábado estuvo en Neuquén, donde ofreció una charla.
Admite que nunca pensó que podía llegar a ser masivo y asegura que “remé mucho para que alguien me diera bola”. Pero, como él lo sabe, luego de varios años de incursionar en el bienestar del espíritu, algunos resultados comenzaron a aflorar.
Aclara que se conmueve mucho cuando visita el interior y, en especial, la Patagonia: “Me deleito cuando la gente de sitios alejados me sigue y me escribe, me conmueve”.
Explica que, a partir de su programa radial de los domingos, en muchas ciudades lo escuchan, y eso se lo hacen saber con los llamados y correos electrónicos. “Es como que se ha hecho una cofradía, no de los desahuciados, sino como el club de buscadores genuinos de algo diferente”, dispara.
En cuanto a su visita a Copahue, Domínguez aclaró que nunca había estado allí. "No soy mucho de las termas y no manejo el movimiento sanador de las termas. Pero los médicos que llevo al programa me han dicho que las termas de Copahue están entre las mejores del mundo", sostuvo.
Cuando se le explica acerca del poder curativo de las termas neuquinas, enseguida piensa en poder llegar a ese lugar con su madre: “Que Dios me permita poder llevarla a ese lugar que, como dicen, es sanador”.
 
¿Cómo son sus charlas ?
Primero desarrollo un tema, una media horita, donde resumimos diez temas claves; luego vamos a alguna pregunta profunda, una meditación  que tenga que ver con el yo soy, con la percepción interior. Y entonces se forma algo mágico, es como que no soy yo. Antes de una charla, hago una oración y digo que por favor me utilicen como un canal, como un buen instrumento, y que energías más sutiles que mi ego berreta, que mi mente baja, puedan hablar por mí. Y así terminan saliendo momentos extraordinarios, en losque yo mismo me sorprendo y digo 'vamos de nuevo Claudio, aprendé de lo que acabas de decir para que en mi propia vida yo pueda aplicar eso'. Lo importante de las charlas es que son dos horas, muy fuertes, sobre cómo pasar de la ignorancia a muy lindos momentos de autoconocimiento, cómo pasar de la medicación a la meditación,  del aquí y ahora; basta del pasado que me puede, basta del miedo al futuro. Cómo generar relaciones sanas, ser el protagonista de mi vida, son charlas muy gozosas. Antes venían sólo las mujeres, las mujeres Odol, las Odolitas, como les digo, de 40 años para arriba, y ahora te vienen padres e hijos, abuelos con nietos, parejas jóvenes, y entonces es muy mágico que se haya hecho masivo y se haya ampliado esto.
 
¿Qué es lo que la gente más dice que necesita sanar?

Sanar la mente, el cuerpo emocional  y, obviamente, sanar el cuerpo físico. El cuerpo físico es un buen reflejo, es una proyección de lo que vos tengas provocado, trastabillando  o fuera del eje, y es que estamos todos muy pendientes de lo que sucede afuera para tener una vida. Hay un leitmotiv en mi último libro, que se llama 'Nadie puede hacerte infeliz sin tu consentimiento'. Es decir, sin tu permiso, sin tu autorización. Entonces te animás a recuperar tu dignidad.  ¿Te animás a recuperar la llama olímpica en vos? ¿Vas a entregar la antorcha al otro para que la lleve? Una frase que le encanta a los pibes es: aprendé a regalarle tu ausencia a quien no supo valorar tu presencia. Es decir, basta de ser un discapacitado emocional, un mendigo que depende de la permanencia o de la ausencia del otro en tu vida para tener una vida.
Entonces a las preguntas ¿cómo querés que sea feliz con la familia que tengo? ¿Cómo querés que sea feliz con lo que me hicieron? ¿Con la que me tendrían que haber hecho y no pudieron? Y todo ese tango berreta no. Y bueno, de eso se puede estar hablando mucho, pero la idea es cómo recupero mi hidalguía, cómo me convierto en mi propio héroe, no el actor berreta de otro.
 
¿Seguís recorriendo el país?
Después de muchos años y los tres últimos de trabajo intenso, decidí este año bajar un poco. Ya no tengo el cuerpo para trasladarme. De los 47 a los 50 me llegó la masividad. Antes de eso, muchos años remé para que alguien me diera bola. Tocábamos timbre, hacíamos giras hasta que Daniel Hadad nos dio lugar en televisión, la radio, la revista, y eso nos cambió la vida en tres meses.  Y aproveché esos tres años de deslumbramiento, de no tener un peso en la vida a decir: Dios, se están llenando todos los teatros. Pero fueron tres años de hacer veinte charlas por mes por todo el país y  el cuerpo me pasa factura, sumado a mis dos nenas chiquitas, mis otros dos hijos que ya son grandes, y  entonces ahora sí dije 'quiero priorizar calidad de vida'.
 
¿Qué le dirías hoy a la gente?
Que mientras sea generoso, humilde y profundamente agradecido, y compartas todo lo bueno que te está tocando, nos va a ir bien. Hay que ser libre. No vivas de ninguna maestro exterior. Sé dueño de tu propia historia. Yo siempre le digo a la gente: si vos sos una buena persona, generosa y agradecida, el universo va a precipitar maravillas sobre vos. Pero eso sí, después no te conviertas en un soberbio, en un egoico. Sacate la envidia y el resentimiento y te va ir cada vez mejor.

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