¿Hay turismo responsable?
El sector turístico está viviendo un respiro en la provincia de Neuquén con el 80% e la ocupación en la cordillera, algo que muestra no sólo una recuperación, sino las ganas de un determinada franja de la sociedad de desintoxicarse de un 2020 para el olvido por la pandemia del coronavirus. Pero el entusiasmo sectorial contrasta con las cifras que va dejando la situación sanitaria en algunas localidades. Un ejemplo de ello es San Martín de los Andes, que tiene casi 1000 casos activos y es la segunda después de Neuquén capital. Difícil es en este sentido echarle solo la culpa al estado provincial o a las medidas que se toman territorialmente en los municipios. Las campañas para prevenir los contagios vienen hace 10 meses y está en cada uno respetarlas. Extraoficialmente se cuenta de todo: desde personas que nada les importa y viaja con síntomas a los lugares turísticos, personas que no cumplen el aislamiento y otras que apenas se tienten mejor de salud salen a la calle, incluso con la posibilidad de transmitir el virus. A esta altura de la pandemia, la elección militante de sólo hacer foco en “la salud” no está trayendo réditos políticos. De hecho, si un presidente como Alberto Fernández bajó 30 puntos de imagen positiva en la cuarentena (siendo el mejor posicionado aún) habla de que la etapa de las restricciones se terminaron en lo formal, justo en un momento complejo. El toque de queda en la provincia, (tal cual sucedió en otras partes del mundo) es casi irrisorio: ¿Alguien cree que se podrán bajar los casos por no hacer juntadas en la madrugada? Hasta ahora, la única manera de no contagiarse y evitar caer en la temida terapia con respiradores, es el uso de barbijo y el distanciamiento social. Algo que pocos cumplen.
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