Uno de los tantos dolores que la pandemia va dejando como marcas en la sociedad está el de la deshumanización en sus múltiples formas, desde la falta de empatía que en cierto momento hubo con el personal de salud que combate en la primera línea de batalla contra el virus hasta quien no usa el barbijo en un lugar cerrado. A veces esa falta de mirada o postura deshumanizada sobre los otros proviene de alguien que, por su especialidad, jamás uno pensaría que caería en las garras.
“En los barrios, la gente dice que las fotos con un poco más de platita en el bolsillo serían otra cosa, no hubieran molestado tanto”, dijo el ex ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollan, con relación a la foto en la que se veía a Fabiola Yáñez festejando su cumpleaños con un grupo de amigos en la Quinta de Olivos en el momento más crítico de la pandemia, y que podría haber sido un factor de la derrota del Frente de Todos en las PASO.
“No se trata solamente de plata. La plata no te solucionada nada. Se trata de humanidad y sentido común”, afirmó Pablo Musse como respuesta a las declaraciones de Gollan. Este hombre no pudo despedirse de su hija Solange, que padecía cáncer de mama y esperó hasta sus últimas horas el abrazo de su padre.
Recordemos que el hombre que reside en Plottier manejó durante doce horas hasta Córdoba, pero las autoridades provinciales le negaron el ingreso. Su hija, de 35 años, falleció el viernes 21 de agosto del año pasado. Cuando le autorizaron el ingreso, solo fue para estar presente en el entierro, para despedir un cajón de madera. Una crueldad sin sentido. “Hasta el último suspiro tengo mis derechos”, escribió Solange en su carta de despedida.
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