Huracán perdió con Caracas, pero por un gol sobre la hora entró por la ventana a la Libertadores

Cayó por 2 a 1 con Caracas.

Sin fútbol ni actitud pero con un gol salvador sobre la hora, Huracán accedió al Grupo 4 de la Copa Libertadores de América a pesar de caer 2 a 1 ante Caracas en el estadio Olímpico.

El conjunto venezolano se adelantó en el marcador con un gol de Rubert Quijada, de cabeza y a los 46 minutos del primer tiempo, después que Martín Nervo lo haya perdido en el área.

En el complemento, Paulo Arango parecía liquidar la serie a los 37 minutos, pero en el primer minuto de los cuatro adicionados, el ingresado Diego Mendoza marcó de cabeza el tanto de la victoria.

Con el 2 a 2 en el marcador global, el equipo de Eduardo Domínguez avanzó de instancia gracias al tanto de visitante en un partido donde hizo casi todo mal.

Huracán, que compartirá grupo con Peñarol de Uruguay, Atlético Nacional de Colombia y Sporting Cristal de Perú, terminó con diez hombres por la expulsión de Mariano González, por doble amarilla a los 28 del segundo tiempo.

Ante un rival claramente inferior, Huracán salió a jugarle de manera demasiado cautelosa.

Es cierto que el 1 a 0 de la ida le daba cierta tranquilidad, pero también había quedado claro en Buenos Aires que el Caracas cuando lo atacan muestra es endeble, a excepción de un arquero seguro como Faríñez.

Sin Cristian Espinoza lesionado, Eduardo Domínguez no puso a Alejandro Romero Gamarra, tal como se especulaba, sino que su lugar lo ocupó Mariano González.

El "Globo" fue menos punzante con esta variante, aunque también es cierto que el "Kaku" no venía teniendo buenas actuaciones como para ser una fija.

El conjunto argentino no atacó por los laterales como suele hacerlo y, a excepción del siempre rendidor Bogado, Toranzo y Montenegro no estuvieron finos en la mitad de cancha y Wanchope Ábila corrió
bastante pero nunca recibió la pelota cómodo.

El Caracas, sin embargo, no fue muy peligroso a pesar que manejó durante varios pasajes del juego el balón y sólo puso en jaque a Marcos Díaz a través de la pelota parada.

Incluso, Huracán tuvo a su favor que el árbitro paraguayo Enrique Cáceres, a instancias de uno de sus asistentes, le anuló mal un gol al local.

Robert Garcés ejecutó un tiro libre que terminó dentro del arco, pero el referí entendió que Quijada, que estaba en posición adelantada pero que no tocó el balón, quiso participar de la jugada y molestó al arquero Díaz, algo que no pareció´ya que nunca estuvo en el camino de la pelota.

Desde esa jugada ocurrida al minuto 19, los venezolanos manejaron el balón, pero carecieron de profundidad.

Cuando parecía que se iban a los vestuarios sin goles, Flores metió un centro, Nervo lo perdió a Quijada y el defensor de cabeza no perdonó.

En el complemento, Huracán siguió sin hacer pie y Caracas, cada vez más agrandado, creció en el juego a partir de la muy buena tarea de Robert Hernández, que nunca pudo ser controlado cuando por la izquierda en tres cuartos de cancha.

El local tomó confianza con el paso de los minutos, en parte por mérito propio, pero sobre todo porque el conjunto argentino nunca lo presionó para incomodarlo.

Incluso, Caracas pudo haber liquidado la historia cuando, luego de un muy mal achique en defensa, Over García quedó mano a mano con Marcos Díaz, pero tardó tanto en definir que el arquero lo atoró.
Lo llamativo de este Huracán fue su actitud pasiva, que evidenciaba que la derrota por la mínima diferencia que lo llevaba a los penales era una buena alternativa.

En cambio, Caracas siempre se mostró abierto a resolver el juego en los noventa minutos y, para colmo, tuvo a su favor jugar con un hombre más a partir de la expulsión de Mariano González.
Y el premio finalmente llegó: otra vez Robert Hernández apareció en escena, cedió para Arango y éste colocó un tremendo remate desde afuera del área.

Recién ahí, cuando ya se estaba quedando afuera de la Copa, Huracán intentó revertir la historia y su entrenador, Eduardo Domínguez, colocó a dos delanteros en cancha como Mendoza y Ezequiel Miralles para sacar a Fritzler y San Román, mediocampista de marca y defensor respectivamente.
Sin juego atildado, el visitante se adelantó en el campo y al menos buscó llenar de centros el área adversaria.

Y la apuesta le salió redonda: Toranzo metió un preciso pase filtrado, Miralles colocó el centro y Mendoza, surgido de la cantera de Estudiantes La Plata, demostró una vez más que su fuerte es el cabezazo.

Huracán logró la hazaña sobre la hora, pero no deberá quedarse sólo con el resultado y tomar como lección que con rendimientos como éste, tiene muchas más chances de perder que de ganar.

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