Increíble rescate en el arroyo
NEUQUÉN
La Negra nació dos veces. La primera, cuando la rescataron de un baldío y era apenas una cachorra, y el martes, cuando una cruzada de vecinos logró salvarla de que muriera ahogada en el Arroyo Durán.
Curiosa historia la de esta perra, que tiene la pinta de una mascota más, pero sufre convulsiones y cada vez que las padece se desespera y pareciera que va a morir.
Uno de esos ataques la sorprendió el martes cerca de las 18 y se escapó corriendo del hogar que habita con una familia del barrio Don Bosco II. Su dueño salió inmediatamente a rastrearla, pero no la encontró.
Después de un tiempo de búsqueda, finalmente la hallaron en ese lugar imposible, a la altura del barrio 30 de octubre, en medio del arroyo que atraviesa la ciudad y que desemboca en el río Limay. Otra vez estaba asustada convulsionando sin saber qué hacer, ya que sólo la protegía ese entretejido de ramas y basura.
Su dueño intentó enlazarla una y otra vez, pero fue en vano. Nadie de los presentes que comenzaron a llegar al lugar para ver qué había pasado se animaba a meterse al agua por los altos niveles de basura y contaminación que hay.
La Policía llegó al arroyo, pero tampoco tuvo suerte con sus intentos, hasta que uno de los jóvenes presentes decidió que lo mejor sería probar con un kayac.
Por cuestiones de seguridad, ataron el bote con una cuerda y el muchacho se fue deslizando en el bote hasta llegar al pequeño islote. Con el brazo izquierdo y haciendo equilibrio, logró subir al animal que a esa altura de la noche temblaba de miedo y de frío. Con la misma cuerda, los vecinos lo regresaron a la orilla hasta que el dueño pudo reencontrarse con su mascota.
Hubo aplausos emocionados y festejos. La historia dramática había tenido un final feliz.
Todos los vecinos estábamos desesperados porque la perrita seguía convulsionando - Carla Delgadillo -Vecina que presenció el dramático rescate.
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