Intentan frenar el avance de un alga muy invasiva

Encargaron un estudio a la UNCo para detectar el crecimiento del denominado "moco de roca".

NEUQUÉN

La Universidad Nacional del Comahue realizará un muestreo y un posterior análisis en distintos puntos de los ríos y lagos de la provincia en el marco de la campaña de monitoreo de base, correspondiente al programa Vigilancia, Seguimiento y Control de Didymosphenia Geminata Schmidt, comúnmente conocida como “moco de roca”.

La iniciativa partió del Ministerio de Energía y Recursos Naturales a través de la Subsecretaría de Recursos Hídricos.

El moco de roca ha generado importantes declinaciones de flora, fauna y recursos hídricos. Por eso el Ejecutivo neuquino, a través del Decreto 137/2012, coordina mediante la Subsecretaría de Recursos Hídricos los monitoreos de los ríos y lagos para determinar la evolución del alga.

En total son 287 los análisis que realizará la UNCo sobre muestras de agua para el ciclo hidrológico 2018-2019, solicitados por la dirección provincial de Fiscalización Hídrica.

Cabe destacar que la Ley Provincial N° 2608 propone a la casa de altos estudios como consultora preferencial del Estado provincial en materia de asesoramiento y trabajos de investigación o técnicos.

“No hay una manera de terminar con el alga, pero sí podemos tomar medidas para evitar que se siga expandiendo por los ríos y lagos de la provincia”. Betina Laurenzano Directora Provincial de Fiscalización Hídrica

La licenciada Betina Laurenzano, directora provincial de Fiscalización Hídrica, explicó que hay 72 puntos de monitoreo en la provincia para tratar de frenar el avance del alga. Si bien no es tóxica ni contaminante, es de un aspecto muy desagradable. Además, puede llegar a causar complicaciones en los filtros de las tomas de agua. También puede llegar a modificar el hábitat de la fauna, en caso de que esas colonias se desarrollen exponencialmente.

El moco de roca fue detectado por primera vez en 2011 y desde aquel año no paró de crecer. Estiman que tiene su origen en Canadá y que fue expandiéndose a distintos países hasta llegar a la Argentina.

El vector para que el alga se transporte hacia cualquier curso de agua pueden ser las botas de los pescadores, los cascos de las lanchas o botes o cualquier cosa que esté en el agua y tome contacto con ella.

“Pueden ser las ruedas de una camioneta o hasta una silla playera”, explicó Laurenzano.

En la actualidad ya llegó al Chimehuín, el Malleo, Nahueve, Agrio y también avanza en distintos puntos del río Limay.

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