Juntos en la mala: jueves negro para Lula y Rousseff

El ex presidente asumió como ministro, pero duró sólo 40 minutos.

Brasilia
Brasil vivió ayer una serie de sucesos que grafican la exponencial crisis política que atraviesa el país, que se inició con la jura del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva como ministro de la Casa Civil del gobierno encabezado por Dilma Rousseff y continuó cuando la Justicia suspendió la asunción, 40 minutos después, al entender que puede obstaculizar el proceso de corrupción por el que se lo investiga.

Tras conocerse la medida cautelar presentada contra el nombramiento de Lula, la Cámara de Diputados eligió ayer a los 65 miembros de una comisión especial que determinará si existen argumentos jurídicos para la apertura de un juicio político con miras a la destitución de Rousseff.

Apelan El Gobierno impugnó la medida judicial que le impide a Lula ejercer como ministro.

Si bien durante toda la jornada medios de prensa difundieron la anulación del nombramiento del ex presidente, hacia la tarde el titular de la Abogacía General de la Unión (AGU) de Brasil, José Eduardo Cardozo, aclaró que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) ya es ministro de la Casa Civil, pero no podrá ejercer las funciones de su cargo hasta que la Corte Suprema resuelva sobre la decisión judicial que suspendió su nombramiento.

"Lula está con un impedimento en el ejercicio de los actos, pero está investido", señaló Cardozo durante una rueda de prensa en Brasilia, tras asegurar que el Gobierno apelará la decisión de Itagiba Catta Preta Neto, el magistrado de la Corte Federal 4 de Brasilia que pidió la cautelar.

El abogado del Estado y ex ministro de Justicia declaró que el ministerio de la Casa Civil "no está vacante" y precisó que sólo "hubo una suspensión de los efectos de la investidura del cargo".

El ejercicio del cargo que Lula acababa de asumir fue suspendido por Catta Preta Neto, quien consideró que Rousseff incurrió en "improbidad administrativa", pues su intención fue que el nuevo ministro tenga foro privilegiado ante las denuncias que lo comprometen.

El juez, que según medios locales publicó tuits y posteos en redes sociales contra el gobierno de Rousseff, y del que circularon fotos participando en la marcha del domingo que pidió la destitución de la mandataria, sostiene que la situación es "compleja y grave", ya que el ex mandatario, indicó, al parecer fue designado por Rousseff para dotarlo de foro y escapar de la jurisdicción del juez Moro, que investiga el caso Petrobras.

Antenoche, como antesala a la asunción, el juez Moro dio a conocer un audio en el que Lula y Rousseff hablaban de la firma para el nombramiento del cargo, lo que despertó protestas en las calles contra el Gobierno y la toma de cargo de Lula. Ayer cuando encabezó la ceremonia de asunción, la presidenta le dedicó, sin mencionarlo, un apartado a Moro y prometió la "más rigurosa investigación (porque) convulsionó a la sociedad, lo cual viola garantías constitucionales y abre un precedente gravísimo". "Repudio, total e íntegramente, todas las versiones contra ese hecho", agregó.

FRASE
"Convulsionar a la sociedad a base de mentiras y de prácticas criticables viola derechos de los ciudadanos y abre precedentes gravísimos. Los golpes comienzan así".
Dilma Rousseff La presidenta de Brasil teme lo peor para su gobierno.

La crisis
El vice muestra la ruptura patente

El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, no asistió ayer a la investidura del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva como jefe de Gabinete de Dilma Rousseff, lo que avivó rumores sobre una inminente ruptura de su partido con el Gobierno.

Según informaron medios locales, Temer se enojó porque, junto con Lula, juró un correligionario suyo en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el diputado Mauro Lopes, quien asumió como ministro de la Secretaría de Aviación Civil.

Esto fue en contra de la resolución adoptada el sábado en la Convención Nacional del partido, que prohibió a sus integrantes asumir cargos en el Gobierno durante los próximos 30 días. En ese plazo, la Dirección Nacional deberá decidir si la fuerza política abandona o no la coalición oficialista.

Resurgieron las protestas en las grandes ciudades

Brasilia
La ola de protestas en favor de la salida de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y en contra del nombramiento de su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva como ministro de su gobierno se reavivó ayer en varias ciudades del país.

En San Pablo, unas 5000 personas llegaron a concentrarse en la noche del miércoles, según estimaciones de la Policía.

Durante la noche, la concentración en la Avenida Paulista se redujo, pero un número significativo de personas seguía manifestándose en la mañana de hoy. Al caer la tarde, el número de manifestantes comenzó a aumentar nuevamente, tomando buena parte del centro de la metrópolis.

En Brasilia, los actos también comenzaron en la noche del miércoles, mermaron durante la noche y volvieron a reavivarse ayer, cuando se produjeron incidentes que fueron reprimidos por la Policía.

Los disturbios ocurrieron durante la mañana de hoy, en momentos en que Lula era investido como jefe de Gabinete de Rousseff.

La insatisfacción con el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) ya había tenido una muestra categórica el domingo, cuando millones salieron a las calles en protesta.

El miércoles, la indignación resurgió cuando Rousseff lo confirmó como "primer ministro" y estalló horas después, cuando la Justicia divulgó un audio que sugiere que el objetivo del nombramiento es concederle a su padrino político el privilegio de los fueros.

Lula está denunciado penalmente y tiene pendiente un pedido de arresto preventivo por delitos de lavado de dinero y falsedad ideológica, presuntamente cometidos en el marco de la red de corrupción que operó en Petrobras.

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