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La Mañana Feria Internacional del Libro

Kodama: "Yo tenía 16 años, y Borges me llamaba constantemente"

PABLO MONTANARO

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NEUQUÉN

“No me siento una privilegiada por haber vivido con Borges porque, como me dijo una vez mi padre: somos un punto en este enorme espacio que es el universo. Era lo mismo que pensaba Borges”, aclara María Kodama al recibir a LM Neuquén un rato después de su arribo a la ciudad, donde hoy participará, a las 19:30, de la Feria Internacional del Libro con una charla sobre el escritor argentino.

Tenía 16 años cuando conoció a Borges y desde ese momento no se separaron. Compartieron estudios, lecturas, traducciones, viajes y pasiones hasta la muerte del escritor, o “la entrada al gran mar”, como le gusta decir a Kodama.

“A los 16 años comencé a estudiar con él anglosajón y después inglés antiguo. Me había pedido el número de teléfono y me llamaba constantemente mientras mi madre, furiosa, me preguntaba ‘Qué quiere este hombre’, y yo le respondía ‘Estudiamos’, y mi madre agregaba ‘Vos estudiás, pero él quiere otra cosa’”, explica con una sonrisa.

Afirma que el autor de El Aleph es el amor de su vida. “Hace 30 años que partió y sigo con él”. El año pasado publicó Homenaje a Borges, un libro que reúne veinte conferencias en los que Kodama recorre los temas recurrentes en la obra del escritor, como la infancia, la literatura, los viajes, el tiempo, la religión, lo fantástico, las bibliotecas, la muerte, entre otros.

En Homenaje a Borges, su viuda se lo dedica a él: “Usted, Borges mi amor for ever and ever and a day (por toda la eternidad, más un día)”. En sus páginas finales, Kodama se refiere al amor “que nos habitaba mucho antes de que usted me lo dijera, mucho antes de que yo tuviera conciencia de mis sentimientos”. A diferencia de lo que muchos piensan, Kodama confiesa que Borges era muy divertido y se sumergían en conversaciones “muy delirantes”. “Por ejemplo, nos proponíamos pensar qué hubiera sido el mundo si en lugar de los romanos hubieran sido los griegos los que lo dominaban”.

La conversación con Kodama vuelve al tema del amor, el amor y admiración que siente por la obra literaria y por su creador. Explica que se sintió atraída por su poesía cuando tenía 5 años a través de dos poemas que no sabía que eran de Borges. “La primera vez que tuve contacto con Borges fue cuando yo tenía 5 años, a través de una profesora que tenía que enseñarme inglés. Ella me leyó los dos poemas ingleses de Borges. Y una cosa me llamó la atención. Los poemas están dedicados a una mujer que ama, a la que le ofrece su soledad, su fracaso y ‘el hambre de mi corazón’. Así decía el poema. Imagínese, a esa edad no entendía qué significaba esa imagen. Cuando le pregunté a la profesora por qué se refería al hambre del corazón, ella me dijo que era porque el hambre del corazón es el amor”.

Por último, cuenta que Borges -que era agnóstico- tenía una gran curiosidad sobre la muerte. “Un día me dijo ‘prometámonos que si reencarnamos vamos a encontrarnos’. Le dije: ‘sí, Borges, se lo prometo, pero tengo que avisarle que en la próxima vida yo seré científica’, y él me dijo: ‘no me diga eso, porque quiero volver a ser escritor’”.

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