La calesita no para de girar

La mediación judicial aún no da sus frutos. Algunos dirigentes prefieren priorizar sus intereses.

La ansiada intervención de la Justicia en el conflicto docente, que lleva el triste récord de 41 días de paro, por ahora no consigue una salida al intrincado laberinto.

Desde el viernes feriado, cuando se sentaron por primera vez, las expectativas por una salida pronta crecieron. Pero el paso de las horas y la seguidilla de cuartos intermedios comenzaron a diluirlas.

A pesar de que el Gobierno puso en la mesa propuestas superadoras una y otra vez, el gremio ATEN ha mantenido su postura firme, aunque cierto sector ve con buenos ojos lo que está ofreciendo la otra parte. Incluso, sabe que los últimos episodios de violencia que se registraron en dos escuelas durante la semana pasada no le son favorables en una sociedad que ya está agobiada por un paro que roza lo irracional por su extensión, y cada vez tiene menos adeptos en las aulas.

Pareciera que la calesita (por ahora) no para de girar y la disputa dentro del gremio es ver quién se queda con la sortija.

En la semana atendí la llamada de una abuela al teléfono de la redacción y entre lágrimas -de impotencia- me contó que su nieto apenas tuvo dos días de clases en lo que va del año.

¿Qué hacer ante semejante panorama? ¿Cómo explicar esta situación al punto de atrincherarse en escuelas o escrachar a funcionarios en actos escolares, más allá del justo derecho laboral? ¿Y la apuesta por las futuras generaciones? Porque no vamos a creer en recetas mágicas para recuperar los contenidos.

Trascendió que el Gobierno está dispuesto a extender el salario “atado” a la inflación hasta enero próximo, pero el sector más “revolucionario” de ATEN pretende más: una recuperación salarial que ningún gremio ha recibido.

¿Alguien se pondrá los pantalones largos?

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