La cantidad de fracturas es la clave de la productividad

La industria comenzó a medir la productividad en Vaca Muerta en base a las etapas de fractura más que por la cantidad de pozos o equipos activos.

POR CAMILO CIRUZZI / Especial

La cantidad de fracturas ejecutadas es la medida que está utilizando la industria para determinar la productividad de los yacimientos no convencionales de la cuenca neuquina. Se llegó a la conclusión de que este método es más preciso para ese fin que el basado en la cantidad de perforaciones realizadas o de equipos desplegados.

La carrera productiva en la cuenca neuquina no sólo apunta a producir más hidrocarburos a bajo costo, sino a mejorar la logística de las operaciones en diferentes segmentos. Las empresas empezaron a mirar con atención el índice de productividad entre las claves para eficientizar sus operaciones.

Te puede interesar...

La cantidad de pozos perforados o el número de equipos desplegados son herramientas útiles para determinar el nivel de actividad en la cuenca neuquina en el segmento no convencional, más que para medir la productividad. Las empresas operadoras y de servicios comenzaron a tomar como referencia a las etapas de fractura para medir la eficiencia con la que se produce.

“El 60 por ciento del costo de un pozo en el segmento de no convencionales está en la terminación, por lo que se está mirando de cerca el trabajo que hay puesto en esa etapa del trabajo”, apunta Luciano Fucello, especialista en terminación de pozos no convencionales de ITBA y Country Manager de NCS Multistage. Aclara que en el caso de los convencionales, “el 90 por ciento de los costos se registran en la perforación, con lo cual el cambio en la métrica de la productividad es clave”.

“La importancia está dada, por un lado, en la cantidad de hidrocarburo que se recupera de la formación y, por otro lado, en la eficacia del pozo”, detalló Fucello en un paper presentado en el CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales) y titulado “Vaca Muerta: la lucha por la eficiencia”. El trabajo plantea que la clave es que el set de fractura no se detenga en ningún momento porque “ahí se ve la economía del proyecto”.

MAS-E-p08-pieza.jpg

Los factores que tienen incidencia directa en la eficiencia de la actividad son el sistema normativo (Resolución 46 o decreto 629), la adenda laboral para no convencionales, la logística de la arena y el agua y el diseño del pozo. Ante estos factores, denominados heterónomos, el conteo de las etapas de fracturas diarias es la herramienta apropiada para medir la eficiencia del trabajo en la cuenca, sobre todo porque en Vaca Muerta lo que crea el reservorio es la etapa de fractura, que es la que recupera el recurso que luego se volcará en los balances. “Sin la fractura, el pozo es sólo un agujero en la tierra”, advierte Fucello.

El conteo de fracturas está atado de manera directa a la productividad del pozo, por lo que las empresas están optando por aumentar la cantidad de pozos (perforaciones) sin completar. Así consiguen que cada set de fractura logre un estándar trabajando de manera continua durante las 24 horas. “Incluso, muchas empresas de servicios están pagando bonos por productividad a sus empleados para poder lograr un estándar de fracturas diarias”, asegura el experto.

Aprobación oficial

El director de Hidrocarburos y Energía de Neuquén, Alex Valdez, confirmó que el conteo de fracturas es una práctica que se está tomando con atención, dado que es un mecanismo mucho más eficiente para poder delinear las rocas shale y así eficientizar la explotación de Vaca Muerta. “La Ley de Hidrocarburos estipula que las empresas deben utilizar la mejor tecnología para lograr una explotación racional y consecuentemente mejorar la ecuación económica”, explica el funcionario. Consideró que el conteo de etapas fracturadas es una mejor medida para ver la evolución de la actividad en la cuenca. “Además, porque es la fractura la que crea el reservorio, algo que en términos macroeconómicos provinciales tiene otro color, sobre todo a la hora de vender Vaca Muerta”, considera Vadez. En Estados Unidos, cuna del fracking, las reservas se certifican por etapas fracturadas, es decir, sin fractura, los pozos son considerados agujeros en la tierra.

Fucello admite que el sistema tiene aristas a considerar, sin embargo, asegura que el sistema permite cuantificar mejor el recurso que contar rigs o pozos. “El pozo es un fábrica de salchichas, y la salchicha es la fractura. El pozo es solo un insumo”, ejemplifica.

Fracturas en Vaca Muerta

En lo que va de 2018 se perforaron 250 pozos en Vaca Muerta, en donde hay unos 42 equipos activos. La incorporación de tecnología por parte de las operadoras y empresas de servicios permite que el ataque a Vaca Muerta sea más agresivo y de continua mejora. Ramas horizontales más extensas, pads de 4 a 6 pozos, aumento de etapas diarias de fractura y reducción de distancia entre los punzados son una constante. En ese contexto se impone el cambio de paradigma, es decir, mejorar la traducción de la actividad a números económicos .

“El límite técnico ideal son 6 fracturas por día, pero el promedio está entre 3 y 4. En algunos casos llegan a 5”, apunta Fucello. Al menos dos empresas que operan en Neuquén, YPF y Tecpetrol, superaron las 6 etapas de fractura en una sola jornada. Tecpetrol acaba de anunciar que llegó al récord de 20 fracturas en 24 horas en tres pozos de Fortín de Piedra, donde dos equipos hicieron 6 fracturas y uno llegó a 8.

En el caso de la francesa Total, hacen 10 fracturas por pozo, un punzado cada 100 metros en pozos de rama horizontal de hasta 2600 metros. La compañía advierte que se trata de lo óptimo para el diseño de pozos que están en la cuenca, donde hicieron 444 fracturas en los últimos 3 años; 301 en los primeros ocho meses de 2018.

ExxonMobil informó que hizo 373 fracturas “en todos los pozos, incluso en aquellos en que el operador es el socio”. Agregó: “Llevamos 11 pozos en la cuenca. En los últimos hicimos 53 etapas en cada uno”. El promedio ronda las 3,5 etapas por día con picos de 5. Shell tiene un diseño de pozos de hasta 2000 metros con punzados cada 80 metros en todos sus bloques, unas 25 fracturas por rama.

La clave es la eficiencia y en esos términos las operadoras y empresas de servicio están alineadas. La escala de trabajo es enorme y requiere de un “continum”, cuyo exponente más claro es la actividad bajo tierra para liberar a los fluidos de su oclusión milenaria. Las nuevas tecnologías permiten que el ritmo febril de la cuenca neuquina migre del conteo en superficie, que no deja ser importante, a lo que ocurre a miles de metros bajo tierra. La puesta en valor del recurso es lo que generará el repago de inversiones millonarias que se entierran, no siempre con certezas de éxito.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario


Lo Más Leído