Pese a que el movimiento en Neuquén se volvió a revitalizar y las restricciones por la pandemia de coronavirus pasaron a ser un capítulo del pasado, los taxistas de la ciudad no logran que su trabajo rinda - en términos económicos- lo mismo que antes de la llegada del COVID.
La crisis generalizada que esmerila cada día más el alicaído poder adquisitivo de la mayor parte de la sociedad, no les da alivio para celebrar la reactivación por el regreso a la presencialidad en centros educativos y oficinas.
"El movimiento ha mejorado. Sobre el 100 por ciento de la recaudación que estábamos antes de la pandemia, ahora estamos en un 70 o 75 por ciento. El resto es conocido: no alcanza la plata", sentenció Eduardo Lira, titular del Sindicato de Peones de Taxis, en diálogo con LMNeuquén.
"Cualquiera que tenga que hacer un viaje de 700 mangos a fin de mes, lo piensa y si está lindo el día decide ir caminando para comprar un poco de pan o un litro de leche. Está todo muy restringido para nosotros y para todos", postuló.
"Los feriados largos no nos beneficia, hay menos viajes, pero eso sucedió siempre. Durante la semana tenemos demanda en el microcentro, en las escuelas, en la zona del Poder Judicial, como se han liberado las restricciones... Pero a fin de mes todo se ajusta y se nota. Tenés un día bueno, un día mas o menos y un día que parece que se han ido todos de la ciudad", advirtió el referente de los taxistas que a fines del verano aguardaba con ansias el retorno a las aulas, algo que finalmente le aportó un incremento del 10 por ciento en la actividad de sus representados.
A la hora de hacer un análisis de los factores que podrían implicar una mejora en el día a día de los taxistas, Lira pidió el regreso de los boliches bailables. "A la noche se laburaba completo, pero después se planchó todo y se nos complicó de sobremanera. Casi todo termina a las dos de la mañana y el resto tiene que ir a morir al Casino, y más ahora que cerraron el de Cipolletti. Por eso quedaron muchos coches con un solo chofer", señaló haciendo alusión al complejo Kímika cuya habilitación comercial no fue renovada por el municipio rionegrino convirtiendo al convocante boliche Flame en una fiesta itinerante.
"Vislumbramos que hacia adelante vamos a continuar con esta diferencia del 30 por ciento porque la inflación se ha llevado puestos a todos. Al igual que los alimentos, los repuestos de los autos suben semana a semana", concluyó Lira.
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