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La Mañana

La curación según el pueblo mapuche

Ruca Choroi > En la cultura mapuche, como en tantas otras, la medicina mantiene un fuerte vínculo con la religión o, en sentido más amplio, con los valores espirituales que componen una determinada cosmovisión. Para los pueblos originarios de Neuquén, la enfermedad es comunitaria, le concierne a todos, y proviene del interior del enfermo, está atada a las acciones y el pensamiento de una persona. Así, si bien se puede curar con plantas u otros elementos, lo que sana es la fuerza natural presente en el medicamento.
Ricardo Quintu Nahuel, lonco de la comunidad  Ngueigueial, lo explica así: “Para el mapuche, todo es medicinal, hasta de las raíces de las piedras sacan el lawen, porque las piedras arriba tienen una cascarita que surge como una espinita y le sale como una barba, bueno, esas son plantas medicinales que vienen en la piedra así como la fuerza de la naturaleza está en todo”.
“El machi sabe de eso y saca enseguida si una persona se va a mejorar, si va a creer o no; entonces, el médico mapuche dice si esa persona se va a componer. Si no se va a componer, en seguida le dice que no tiene fe y que vuelva después. Si el paciente dice sí, lo ayuda y él sabe si está para la inyección o para la medicina mapuche”, explicó.
Puntualizó que se eligió justamente la figura de la media luna para el hospital “porque tiene que ver con eso; porque en el ciclo de vida de las plantas, para castrar los animales, para sembrar, para todo es muy importante la luna”.
Ariel Licán, promotor sanitario de Ruca Choroi, agregó que la curación mapuche tiene mucho de diálogo, donde el que atiende “primero ve qué hizo la persona y, si es un chico, pregunta por la mamá cuando estaba embarazada, qué vio, dónde fue y se cura así, hablando y también con la oración”.
En algunos casos, se recomienda tomar algún preparado. “Todas las plantas son curativas, pero tiene que ver con el pensamiento, con la sabiduría con la que se da”, describió Ceferino Peña, integrante de la comunidad Aigo. Añadió que la curación se apoya además “en la gente que puede brindar cariño al enfermo, puede conversar y la familia que lo acompaña. Generalmente, los hospitales, cuando alguien está enfermo, lo aíslan, y para nosotros es al revés: hay que acompañarlo para que se cure o hasta lo último”.