La infelicidad y el malestar se duplican entre los más pobres

Aunque parece obvio, lo confirma una encuesta de deuda social.

Buenos aires- A mayores carencias y niveles de pobreza, mayores preocupaciones y conflictos, mayor infelicidad. Aunque parece una obviedad, desde el Banco de Desarrollo de América Latina y el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina salieron a remarcarlo en un foro de Pobreza y Desigualdad Escondida. Lo que se “esconde” es que los problemas económicos repercuten directamente en el bienestar subjetivo, duplicando el nivel de infelicidad. Según las mediciones presentadas, los grupos más afectados son las mujeres, los niños y las niñas.

En la Encuesta de la Deuda Social se ve que el “malestar psicológico” llega al 35% en los pobres indigentes frente a un 15% de los no pobres. La infelicidad es del 14% en los pobres indigentes contra el 5,6 en los no pobres. Lo mismo con el “afrontamiento negativo” (conductas evasivas para no pensar la problemática), que alcanza el 41,5% en los sectores más vulnerables contra el 21% del resto.

“Estos índices muestran parálisis sociales. Se carece de lo básico en lo económico y también en lo psicológico”, dice Agustín Salvia, director de Investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA. Y explica: “Con esto queremos mostrar los aspectos más escondidos de la pobreza. Hay aspectos básicos como tener agua, cloacas, trabajo. Pero tener eso no es todo para mejorar y salir de la exclusión y la desigualdad”.

Ianina Tuñón, también investigadora del Observatorio, habla del estrés: “La clase media dice todo el tiempo que está estresada. ¿Alguien se pregunta alguna vez qué nivel de estrés tienen las personas que no tienen nada, que no tienen trabajo, que viajan por horas en trenes y colectivos?”. Salvia agrega: “El problema es que estas heridas, estas carencias, se van haciendo estructurales, repercuten en lo psicológico, con todas sus complicaciones, y luego, ante ciertas mejoras, lo psicológico no mejora de repente, no es tan elástico. La capacidad de resiliencia baja con las repetidas frustraciones”.

Otra relación clara es la del “bienestar subjetivo según la pobreza multidimensional”. El malestar psicológico llega al 30% en la población que sufre tres carencias o más, contra el 10% de quienes no sufren carencias. El afrontamiento negativo es del 36% contra un 16%.

Y la infelicidad es dos veces mayor: llega al 11,2% entre los que más carencias tienen contra el 3,4% de los que están mejor. Los sectores más vulnerables suelen ser también los que están más privados de actividades físicas, recreativas y sociales.

Así, el malestar psicológico también aumenta entre quienes no mueven el físico, no tienen amigos ni familia cercana o se sienten discriminados.

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