La lucha de don Asunción
Don Asunción Ávalos, papá de Sergio, el estudiante de la UNCo desaparecido el 14 de junio de 2003 del boliche Las Palmas, tiene 85 años y lucha desde hace 16 por saber qué le hicieron a su hijo y dónde está su cuerpo.
No hay posibilidad en las letras para describir las palabras, los silencios, las lágrimas y la voz entrecortada de don Ávalos cuando relata el derrotero que ha vivido.
Ni siquiera siendo padre y tratando de hacer un ejercicio de rol alcanza la imaginación para poder comprender toda la angustia y el dolor que acarrea este hombre.
A don Asunción le arrebataron el hijo por completo, luego lo manosearon la Policía, la Justicia, la Universidad Nacional del Comahue y el gobierno provincial. Todas estas instituciones encubrieron, en alguna medida, la desaparición del joven de Picún Leufú en democracia.
La vergüenza debiera consumir a muchos, pero sabemos que las artes oscuras desconocen este sentimiento tan humano.
Don Ávalos, que sabe que su vida se acorta, a pesar de lo bien que está, solo quiere encontrar el cuerpo de su hijo para darle sepultura y así cerrar el capítulo más terrible de su vida.
A esta altura de los acontecimientos, 16 años han pasado, Asunción, que sabe de injusticia y falta de respuestas, recurre al misticismo, el último bastión del ser humano ante lo imposible, creer en algo más que pueda esclarecer el caso.
Es así que le pide a su esposa y a su hijo que desde el cielo le envíen una señal para encontrar el cuerpo. Nada puede conmover más ante una impunidad tan explícita como la que atraviesa la causa Ávalos.
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