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La Mañana Columna de Opinión

La normalidad que no viene

Octubre es el mes negro para Neuquén y se intentan tomar todas las medidas para frenar la suba de los contagios.

Acostumbrarse al concepto de la “nueva normalidad” es casi una utopía para los neuquinos, en una provincia que está viviendo, hasta ahora, el peor momento sanitario por la suba de los contagios por coronavirus (COVID-19) que anoche llegaron a los 6537 activos. La situación es muy compleja. La advertencia del colapso del sistema sanitario ya la hacen desde el sector privado: no alcanzan los respiradores y el personal, y los médicos deben elegir a quién asisten, en el peor de los escenarios. En estos diez días, hay un promedio de cinco muertes por día, de pacientes que ya venían con patologías previas, y de edad avanzada. Es decir, que el virus sigue trayendo la peor de las complicaciones para los más grandes y eso no cambia. El tema preocupa a los intendentes que directamente acordaron otras medidas de prevención, muy difíciles de controlar. El tema de que las visitas entre personas y reuniones sean sólo con los convivientes. ¿Quién controla que esto se cumpla si no hay responsabilidad individual? A su vez, gran parte de la sociedad ya tiró la toalla y está harta de los 200 días de una cuarentena que, al menos, es flexible para unos y muy estricta para otros. Todos tienen claro que para evitar los contagios es determinante frenar la circulación. El problema es que la gente sigue circulando, y no en auto, sino de manera clandestina. No existe el escenario de un policía controlando a cada habitante. Además, desde que cambió la definición epidemiológica, los casos de COVID-19 de los convivientes de positivos, se suman por defecto. Octubre parece ser el peor mes y se ingresa en una espiral de preguntas que no tienen respuestas. ¿El verano traerá alivio o seguiremos en la nueva normalidad?