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La Mañana

La polarización hirió a Ramón

Ramón Rioseco salió golpeado de las PASO del domingo. Con su flamante Frente Neuquino quedó cuarto, a unos pocos votos del kirchnerismo interpretado por Darío Martínez. Si en la fría cuenta la suma de Rioseco no se ve tan mal, comparándola con las expectativas que sembró el ex intendente de Cutral Co se desnuda flaca. “Juntos con el kirchnerismo ganábamos”, se le filtró al parlamentario del Mercosur en medio de un sereno análisis compartido con este cronista el día después de las elecciones primarias. Y no tiene nada que ver esa reflexión con alguna intención de volver sobre sus pasos (Rioseco ganó las elecciones para legislador del Mercosur en la provincia bajo la bandera del kirchnerismo en 2015, pero abandonó el espacio de inmediato), sino más bien con una de las razones para que el cutralquense no colmara las expectativas que alentó en la previa.

Estas elecciones fueron pensadas por Rioseco como un trampolín para instalarse como candidato serio a la Gobernación. No le salió en las PASO. Y para la segunda y definitiva estación electoral de este año, el 22 de octubre, necesitará un golpe de suerte, además de un rediseño completo de su campaña.

Con los números sobre la mesa, Rioseco advirtió que la performance más floja de la lista que encabezó se presentó en la ciudad. Sus fichas para dar pelea en el bastión del radical macrista Pechi Quiroga fueron puestas en el diputado Mariano Mansilla, ex aliado del intendente.

“Ya pasé las facturas que debía pasar”, respondió el candidato cuando se le preguntó por su socio capitalino, aunque se apuró a ratificar la conformación del Frente Neuquino tal cual fue concebido, al mismo tiempo que delineó una reingeniería para tratar de ampliar el espacio antes de las generales. Una cuestión exógena que lo condena es la polarización entre el macrismo y el kirchnerismo que baja desde la órbita nacional. La vida electoral de Rioseco pende de una respuesta efectiva para romper ese arrastre.