La Salina del Gualicho bajo agua, un paisaje asombroso
LAs grutas
Las intensas lluvias que se registraron en el último invierno y que tuvieron continuidad durante la primavera y parte de este verano mantienen inundada la Salina del Gualicho, obsequiando una postal pocas veces vista en esta época del año.
La blancura del terreno genera que el agua, que alcanza alturas de entre 25 y 40 centímetros, refleje en forma idéntica las tonalidades del cielo, una imagen que sorprenderá al visitante con una sensación sobrenatural.
La laguna es un verdadero espejo en el que se repiten las nubes como en el ritual de la noche de San Juan. Así también se pueden contemplar los flamencos que llegan en grandes bandadas.
La salina de donde se extraen cientos de miles de toneladas del producto para industria y consumo humano está ubicada a 50 kilómetros de San Antonio. Su magnitud es claramente observable cuando se transita por la Ruta 2, que conecta a la zona del valle.
Desde hace algo más de una década el lugar se ha convertido en un atractivo turístico, que capta el público que llega al balneario Las Grutas. Hay varias empresas que organizan excursiones que incluyen además del recorrido una cena en las entrañas de la inmensidad.
Recientemente una de las firmas inauguró el Museo de la Sal, donde se describen con gráficos y fotografías las características geológicas del yacimiento que se encuentra a 72 kilómetros bajo el mar.
El nuevo emprendimiento generó que aumentara significativamente la cantidad de gente que llega diariamente al lugar, incluso en vehículos particulares.
Cosecha suspendida
Las lluvias son esenciales para la generación de sal en el Gualicho, ya que intervienen en un proceso natural. Al evaporarse forma una costra que luego se cosecha tras un operativo de roturado con máquinas “cortadoras” y de recolección.
Pero al estar inundado el bajo, es imposible que se complete el proceso. Usualmente se seca para el comienzo de la primavera y entre octubre y noviembre se inician las tareas de extracción.
Una de las empresas habilitadas para explotar el yacimiento es ALPAT, de San Antonio Oeste, que destina la sal para la producción de carbonato de sodio. Es la única fábrica de Latinoamérica de este componente, esencial para la elaboración de vidrio, plástico, cosméticos, medicamentos y pinturas, entre otros derivados.
El pronóstico no es muy alentador porque se estima que seguiría lloviendo el resto del verano. Por eso, desde la empresa analizan adquirir sal de otros yacimientos para cumplir con sus clientes. Como aliciente, se considera que ante la gran cantidad de agua que llena la laguna, una vez que se evapore generará tanta sal como nunca antes.


