¿La vuelta a la normalidad?
La baja de los casos informada por el gobierno neuquino generó una sensación de relajamiento en parte de la sociedad, que ya no percibe a la pandemia como una amenaza. Tal afirmación está anclada en lo que en estos días se puede ver en la calle: parte en la sociedad ya dejó de protegerse con tapabocas y el distanciamiento social (al menos entre persona y persona) se hace menos frecuente por momentos. La llegada del verano parece colaborar con esta sensación. La gente ya no está tanto tiempo encerrada, como si el cambio de estación generara una distorsión en la percepción de cómo actúa el virus. Es cierto que los casos activos y contagios diarios bajaron a la mitad (de 600 a 300 promedio) tanto en Neuquén capital como en la mayoría de las localidades. Pero en los datos duros, Neuquén sigue teniendo un 2% de índice de letalidad, y ya van 663 personas fallecidas por COVID en toda la pandemia. A este dato, aún hay que agregarle otro más: a pesar de que se han liberado camas en terapia intensiva (estaba hace un mes al 99% de ocupación y hoy al 90%), una persona sigue teniendo las mismas posibilidades de morir en una terapia, cuando entra con respirador. Según estadísticas de Salud, dos de cada tres pacientes que ingresan a esta sala, fallecen. Entonces... ¿a qué se debe el relajamiento? Simplemente, después de ocho meses de pandemia, medidas, idas y venidas, más la crisis económica, hay un grupo que ya no quiere vivir la pandemia estricta en los cuidados. Pero más allá de esta percepción, aún hay un promedio de 10 muertes al día; muchas de ellas de personas mayores de 60 años. Los números del coronavirus perdieron interés hasta que fallece alguien cercano que nos recuerda que esto aún no se terminó.
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