Se ha advertido que el rol de la mujer en la pospandemia será determinante para la reconstrucción de la economía, especialmente en la actividad privada. Sin embargo, dos organismos internacionales advirtieron esta semana que esto no será posible si, mientras persiste la pandemia, las empresas y el sector público no corrigen la creciente brecha que está dejando a las mujeres cada vez más en condiciones de desventaja.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT), por un lado, y el Fondo Monetario Internacional (FMI), por el otro, recogieron el guante para laudar en favor de lo que consideran una imperativa rectificación de los indicadores que desdibujan la perspectiva de género en el mundo empresarial y del empleo.
El informe titulado “Impacto COVID-19 en América Latina y el Caribe: análisis y recomendaciones para incidir en políticas públicas y privadas, con enfoque de género” recoge información de algunos países de la región, entre ellos la Argentina. En el documento se advierte que el 68% de las empresas encuestadas indicó no contar con una política de género escrita y conocida por toda la organización, y solo un 32% manifestó sí tenerla.
“Como ninguna otra antes, esta crisis ha puesto al descubierto las arraigadas desigualdades de género, sumadas a otras desigualdades”, señaló la directora del programa Ganar-Ganar, María Victoria Giuletti.
Por su parte, la titular del FMI, Kristalina Georgieva, más vehemente dijo ayer en un webinar sobre el tema: “Sobre la economía de la igualdad de género, el libro está escrito: cuando las mujeres participan, las economías lo hacen mejor. Necesitamos aumentar el número de mujeres en puestos de liderazgo en todo el mundo”.


