Las terapias alternativas crecen como complemento
LORENA VINCENTY
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NEUQUÉN
El mundo moderno trae consigo sus enfermedades. El estrés, los ataques de pánico, angustias, depresión, insomnio son moneda corriente en estos tiempos y ante la ausencia de respuestas de la medicina convencional, las personas buscan una solución en terapias complementarias. Un reflejo de esto se encuentra al recorrer los consultorios donde se juntan cientos de pacientes que intentan una sanación.
Acupuntura, medicina china, naturopatía, ayurveda, fitomedicina, chi kung, digitopuntura, reiki, homeopatía, quiroprácticos, medicina holística, reflexología. La lista es interminable y quienes decidan tratarse deberán pagar de $250 a $1600 en una sesión. Todos los que las practican seriamente están de acuerdo con que estas actividades deberían estar reguladas. En primer lugar, porque no las cubren las prepagas, lo que a veces las hace inaccesibles y, por otra parte, el que acude está dispuesto a pagar lo que sea y algunos mal intencionados se abusan.
Los terapeutas consultados hicieron hincapié en que sus prácticas complementan la medicina tradicional y no recomiendan que se deje de hacer un tratamiento prescripto por un médico. En la actualidad, la integración de las terapias de medicina convencional y complementaria genera un creciente interés. Mientras la Organización Mundial de la Salud consideró a la segunda como un pilar de la atención médica y recomendó a los Estados su reconocimiento, regulación e integración, muchos médicos tradicionales comienzan a aplicarla.
Claudia Piedrabuena es médica general, hizo tres años de residencia en el hospital Argerich en dermatología y se dedica a la medicina holística. Las personas que acuden a su consulta primero cuentan cómo viven, desde lo que comen hasta cómo duermen, y luego trabaja con una nutricionista y una psicóloga. En base a eso se hace una propuesta de tratamiento para fortalecer las cuestiones positivas y debilitar las malas.
“Se parte del principio de que no se puede sanar el cuerpo si antes no se sanan otras cosas. Nunca me pasó que un paciente me diga ‘me hizo mal’ y llegan decepcionados después de haber recorrido todos los médicos tradicionales”, dijo Claudia. Oscar practica la medicina china y contó que la demanda actual de las terapias complementarias es muy alta y eso lo preocupa. Según él, los pacientes recurren desesperados y sin saber de qué se trata, mal informados. “Eso muestra que falta una respuesta. En la salud pública se ponen muchos recursos para que funcione, pero evidentemente hay algo que falla”, dijo y agregó que muchas veces hay una resistencia a aceptarlos desde la medicina convencional, respaldada en fundamentos científicos, aunque en algunas universidades ya están las cátedras de medicina china.
La medicación también es diferente. Paula Papirola, consultora de flores de Bach, contó que “la enfermedad se origina por un conflicto entre el alma y la personalidad. Para cada alteración emocional existe una flor, con su energía”, dijo. Una sesión de flores en la ciudad puede salir de $200 a $250.
La reflexología sostiene que los pies son un espejo del cuerpo, y aplicar presión en diferentes áreas ayuda a aliviar síntomas como el dolor, el estreñimiento y las náuseas. En la ciudad la primera sesión se cobra de $250 a $300 y las siguientes son más baratas. El reiki, por su parte, es una forma de sanación espiritual japonesa, y una sesión oscila entre $300 y $500. Por su parte, el rejuvenecimiento facial con cristales cuesta $300.
Regulación
Impulsan una ley para que ingresen al sistema de salud
Según la OMS, medicina es todo tipo de terapia que promueva a restablecer el estado de armonía psicofísico y emocional. Con esta premisa se presentó en el Senado de la Nación el anteproyecto de Silvina García Larraburu sobre medicina tradicional y complementaria (MTC). La iniciativa intenta generar un marco regulatorio que permita a estas disciplinas y sus practicantes el ingreso al sistema de salud.
La abogada Agustina Tardieu, jefa de asesores en el Senado y miembro del equipo, comentó que hay una mesa de trabajo integrada por diferentes actores que se reúnen para avanzar en la construcción colectiva del proyecto. “Pensamos tener un anteproyecto definitivo para presentar a fines de 2015 o principios de 2016 y queremos incorporar un capítulo con la medicina de los pueblos originarios”, comentó.
Entre las instituciones más importantes que están trabajando en el proyecto se encuentran el Grupo de Medicina Integradora del Hospital Garrahan, el Registro de Osteópatas de la Argentina, el Colegio de Acupuntores y Naturópatas, así como también especialistas en Medicina Tradicional China, Homeopatía y muchos más. Se busca un uso racional, informado, seguro y eficaz.
OPINIÓN
Reiki para recuperar la armonía original
Alfredo Enrique Shihan (maestro) en gendai reiki ho
Todas las cosas tienen energía. Por consiguiente, la vibración es algo inherente al ser humano. Y cuando éste resuena con una vibración baja, los efectos pueden sentirse en su cuerpo, en su humor y en las relaciones con las demás personas.
El reiki permite utilizar la energía más “alta” para recuperar el estado de armonía original.
El método del reiki no es muy antiguo. Fue creado en 1922 por un japonés llamado Mikao Usui. Bautizó a este método como reiki ryoho, que traducido sería “terapia por imposición de manos”, una práctica ancestral que cultivaron diversas civilizaciones, pero que en Japón fue organizada como método.
El reiki, si bien tiene un componente espiritual en la formación de sus practicantes, no está relacionado con ninguna religión. El reiki original o tradicional, más que apuntar a la “curación” física (gracias a que reactiva la capacidad natural de sanación tanto de personas como animales y plantas) es, al decir de Uusui, una “invitación a la felicidad” y a vivir una vida tranquila pase a lo que pase alrededor.
Se considera al reiki como una terapia complementaria. No tiene nada que ver con la medicina convencional: el practicante no puede diagnosticar ni medicar, sencillamente porque no es médico. El paradigma del reiki es el opuesto: considera que las personas pueden sanarse a sí mismas, primero en su mente y luego en todo el cuerpo.


