Liberaron a tres individuos acusados de homicidio con alevosía
Neuquén .-La Cámara Criminal Uno sobreseyó por el beneficio de la duda a los tres imputados en el cruel homicidio a balazos y puñaladas del albañil Juan de Dios Montecino, de 46 años.
El trabajador fue reducido y sus manos inmovilizadas con un alambre. Después fue acuchillado más de quince veces y además aseguraron su muerte disparándole dos balazos en el pecho.
Los gravísimos hechos se produjeron en la noche del 23 de abril del 2004 en el barrio Toma Esperanza, ubicado en calle Casimiro Gómez al final, a unos 500 metros de la Escuela 347, en plena meseta.
La lectura de la sentencia conocida hace escasos minutos favoreció a los Julio César Vera de 37años, Cristian Painefil de 29 y Angel Travella, de 31 años, quienes fueron imputados del delito calificado como homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía y con la participación premeditada de dos o más personas.
El Fiscal de Cámara Rómulo Patti, durante los alegatos, reclamó 16 años de prisión para los tres sujetos, mientras que el abogado querellante pidió prisión perpetua.
Los tres defensores, en cambio, se pronunciaron directamente por la absolución de sus clientes, postura jurídica que finalmente fue admitida por los Magistrados Mario Rodríguez Gómez, Luis María Fernández y Víctor Andrade, este último intervino como
subrogante.
Las investigaciones judiciales logradas en la instrucción de la causa determinaron que los individuos mantuvieron una conversación con la víctima en un bar de la toma Esfuerzo a quien le ofrecieron unas herramientas y otros elementos, al parecer, de dudosa procedencia.
El albañil que conducía una camioneta Ford F. 100 de su propiedad accedió trasladar a los sujetos hasta una zona próxima a la meseta con el propósito de observar el estado de los objetos ofrecidos y que los dos de los detenidos cargaron sus bicicletas en la caja del rodado, para emprender viaje hacia la zona norte de la ciudad.
Las averiguaciones posteriores determinaron que el propósito de los sujetos no era otro que apoderarse de una suma de dinero que la víctima tenía en su poder, que había ahorrado para reparar su vehículo en un taller mecánico del paraje Balsa Las Perlas.
El juicio orla y público que se debatió durante varios días no fue categórico. Los testigos que se presentaron en las distintas audiencias no fueron categóricos al momento de sostener la conducta penal de los detenidos.
Los expertos del Gabinete Forense del Poder Judicial probaron que uno de los homicidas se ubicó detrás de Montecino y golpeó su cabeza con un elemento contundente para después acuchillarlo más de quince veces. Finalmente, para asegurar su muerte, le dispararon dos balazos con un arma calibre 32.
Los profesionales certificaron también que Montecino presentaba lesiones en el rostro provocada con un elemento romo y otras heridas en la mejilla y cabeza.
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