Neuquén > En medio de la conmoción, congoja y grandes signos de dolor, una multitud despidió ayer los restos de la mujer del ex gobernador Jorge Sobisch, Liliana Planas, quien el martes por la mañana decidió quitarse la vida.
Pasadas las 11, el cortejo fúnebre que trasladó el cuerpo salió de la sala velatoria ubicada en el Bajo capitalino. Y treinta minutos más tarde llegó al Cementerio Central, donde finalmente quedaron depositados los restos de la mujer.
La familia de la docente y el ex mandatario recibieron el apoyo de una importante cantidad de personas, entre las que se pudo observar a referentes de la política neuquina, personalidades de renombre, allegados y vecinos en general.
Entre los presentes se encontró el gobernador Jorge Sapag, quien llegó acompañado de su hermano Elías, coordinador general de Chihuido I y II. También estuvo la vicegobernadora Ana Pechen; los ministros César Omar Pérez y Jorge Tobares, y el secretario de Seguridad, Guillermo Pellini, entre otros integrantes del gabinete provincial. Además concurrieron concejales -actuales y mandato cumplido-.
Liliana Planas se suicidó el martes al arrojarse desde el noveno piso de un edificio ubicado en pleno centro de la ciudad, a pocas cuadras de la avenida Argentina.
Adiós
Luego de una ceremonia corta y emotiva al pie de la cruz mayor, ubicada al fondo de la calle principal de la necrópolis capitalina, Liliana fue despedida con un cerrado aplauso de los presentes. El féretro fue depositado en la bóveda de la familia Planas.
Ahí llegó el momento del retiro de Sobisch y sus cuatro hijos. En el camino fueron recibiendo el apoyo de cada uno de los concurrentes. Y fue en ese trayecto cuando llegó el saludo de Sapag, Pechen y demás.
Lo mismo se notó fuera del cementerio, donde el acompañamiento siguió presente.


