Llega al país el primer cargamento del año de petróleo importado

El gobierno nacional busca contener la escalada de precios en las tarifas públicas y para eso accede a que las empresas comiencen a importar del exterior. Asoman graves consecuencias.

No siempre las buenas intenciones se traducen en resultados positivos. O mejor dicho, no siempre los remedios curan la enfermedad sin generar ningún tipo de efecto negativo por otro lado. En este caso, para dilatar un aumento de tarifas en los combustibles, el Gobierno decidió autorizar a petroleras privadas a importar crudo a precio internacional, por debajo del valor local y buscando recomponer el nivel de rentabilidad de los refinadores. Y si bien es entendible la medida, los efectos sobre la actividad local encienden luces de emergencia.

Las operadoras sostienen que desde la devaluación del 17 de diciembre, el dólar se encareció un 49% presionando sobre sus costos. En ese lapso, los precios de las naftas y gasoil se incrementaron "sólo" un 6%, muy por debajo de la depreciación del peso en torno a la moneda estadounidense y también lejos de los índices de inflación.

Para balancear esa ecuación, un grupo de petroleras -Shell, Axion Energy, Petrobras y Oil- adquirió un barco de crudo cargado con un millón de barriles de petróleo de tipo Bonny Light desde Nigeria que arribará al país el 25 de febrero. Será la primera importación de crudo a cargo de empresas privadas en más de cinco años.

Oil, la petrolera de Cristóbal López, se encargó de licitar la compra del barco. Shell Western, unidad de la petrolera anglo-holandesa dedicada al trading de combustibles, ofertó el precio más bajo, por lo que se quedó con la compulsa. Como uno de los grandes jugadores del mercado de derivados a nivel internacional, Shell Western ya se había adjudicado la provisión de crudo importado en dos de las siete licitaciones realizadas en 2015 por el kirchnerismo.

El primer buque llegará procedente de nigeria el 25 de febrero.

El ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, que hasta mediados del año pasado se desempeñó como presidente de Shell en Argentina, se excusó de intervenir en cualquier tema vinculado a la petrolera europea. Todo asunto del que participe Shell pasa directamente a sus colaboradores. En este caso, las cuestiones ligadas a la venta de combustibles las resuelve Pablo Popik, subsecretario de Refinación y Comercialización.

En los últimos dos años, la compra de crudo en el exterior funcionó bajo el paraguas de Enarsa, la empresa de estatal de energía creada por Néstor Kirchner en 2004, que delegó la operatoria técnica en YPF. Ahora volverá a estar directamente en cabeza de los privados, que en rigor es lo que marca la ley. El año pasado las petroleras que procesaban el crudo importado por Enarsa debían pagarle a la compañía estatal la diferencia entre el precio local y el internacional. Ese esquema no rige más.
"Es un beneficio que compensa parcialmente el no traslado al precio de los combustibles del incremento del costo en pesos de la materia prima", señalaron allegados al Ministerio de Energía y Minería. A pesar de eso, la importación masiva de petróleo -que hoy se consigue a menos de 40 dólares, un 40% más barato que el crudo Medanito de Neuquén, que se paga u$s 67,50- está descartada. La Aduana sólo autorizará el ingreso de cargas puntuales convenidas previamente con el Ejecutivo.

El nuevo paradigma hace eje en el intento de frenar la inflación: con el Brent -la cotización del crudo en el Mar del Norte que rige para buena parte de las transacciones internacionales- en torno a los 33 dólares, habilitar una importación por goteo de crudo es una alternativa para contener el reclamo de mayores precios de las petroleras. En enero el Gobierno había acordado con la industria una nueva actualización de precios en surtidores para marzo, pero con el dólar en una carrera alcista orillando los $15, los refinadores quieren adelantar esa fecha. Con esta medida se apunta a descomprimir esa atmósfera. Pero no todo lo que brilla es oro en cuanto a posibles soluciones. En este caso, el remedio puede ser dramático para provincias como Neuquén, que esperan que la actividad se mantenga a cualquier precio. Todo lo demás será negativo para la región.

Anuncian el cierre dela empresa fox petrol

El sindicato de Petróleo y Gas privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa anunció el cierre de la refinería Fox Petrol de Senillosa, indicando que "se pierden así 120 puestos de trabajos directos e indirectos, petroleros, camioneros, maestranza y administrativos". El gremio señaló que el cierre se debió por "una errática y errada política energética del anterior gobierno nacional", que produjo "la inequidad y discriminación que sufren las pequeñas y medianas refinerías al no ser incluidas en la facultad de importar sin ser afectadas sus operaciones con el ITC (impuesto a la transferencia de combustibles) como si le permitían a privilegiadas corporaciones internacionales". El próximo jueves 18, el secretario general del sindicato, Guillermo Pereyra, se reunirá con el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, en relación con este suceso, "ya que esto suma otro frente de tormenta a los muchos que viene sufriendo el sector, tales como los procedimientos preventivos de crisis, suspensiones, incertidumbre sobre el futuro etc.", según lo expresa el anuncio de prensa publicado en el portal de Fuerza Perolera. Se trata de una noticia que genera enorme preocupación en un sector que sigue con dificultades reales, puesto que el precio del crudo ha desalentado todo tipo de inversión, en especial en toda la zona de Vaca Muerta, donde los más optimistas esperaban un aluvión de dólares.

120 puestos de trabajo se pierden en el sector. El gremio acusa a la política energética del kirchnerismo.

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