"Los debates de hace 200 años siguen lamentablemente vigentes"

Entusiasta. Presentó El encuentro de Guayaquil y habló del Bicentenario de la Independencia, la actualidad política, la renuncia del ministro de Cultura porteño, Darío Lopérfido, y la crisis de trabajo para los actores.

Paula Bistagnino
Especial

Ha sido galán, villano, antihéroe y superhéroe. Y ahora se pone en la piel de José Antonio de la Riva Agüero, el primer presidente del Perú –la tierra de su padre y en donde pasó los primeros años de su vida-. Lo hace en el film de Nicolás Capelli que se estrenó en coincidencia con el Bicentenario de la Independencia argentina y que además de echar luz sobre un hecho histórico cuyos detalles son poco conocidos, el encuentro entre Simón Bolívar y José de San Martín pone en debate temas que están en la discusión política actual. “El encuentro de Guayaquil nos va a permitir entender aquello que se nos fue de las manos”.

Palomino textual “El encuentro de Guayaquil nos va a permitir entender aquello que se nos fue de las manos”.

La película no tiene la mirada de estos hombres como próceres de bronce…

Es una película en la que, contrariamente a aquel San Martín que interpretó muy bien Alfredo Alcón en El santo de la espada, que hacía que no se pudiera tocar prácticamente ningún tema porque el Instituto Sanmartiniano ponía el grito en el cielo, acá tenemos la posibilidad de revisar la historia y contar a esos hombres más allá del pedestal en el que los puso (Bartolomé) Mitre con su historia oficial y mostrar que el Padre de la Patria era un ser humano común y corriente como nosotros. Pero claro, que además tenía profundas convicciones. Y eso hace que de alguna manera uno pueda sentirse atravesado y ver que las convicciones mueven a las personas y son lo que permite cumplir los sueños.

¿Cómo creés que va a ser recibida en este momento?
Son tiempos difíciles… Aciagos, diría yo. Esperemos que pueda ser recibida bien por el público para entender una vez más que el liberalismo o el neoliberalismo es un pasaje de ida. Y para muchos ha sido un pasaje al exilio, la expulsión directa. Los debates de hace 200 años siguen lamentablemente vigentes. Basta con ver las tristísimas declaraciones de quien lleva la banda presidencial diciendo que los próceres deben haber sentido angustia al independizarse de España…

Como secretario adjunto de la Sociedad de Actores, ¿cuál es la situación hoy?
Si vamos a la televisión, por ejemplo, vemos que hay 40% menos de trabajo para los actores y eso implica 40% menos de aportes a nuestra obra social, que es solidaria. Y se ha querido estigmatizar la Ley de Actores, que nos convierte en trabajadores en relación de dependencia y diciendo que es responsabilidad de esa ley y de los derechos adquiridos la merma de trabajo…

El flamante ex ministro de Cultura porteño te nombró entre los actores kirchneristas…
Ya venía derrapando desde que puso en tela de juicio la cifra de personas desaparecidas durante la última dictadura militar y después, en un claro acto de persecución y macartismo, nombró a cuatro actores y una actriz con nombre y apellido. Y a continuación dijo la barbaridad de que los actores no tenían que meterse en política porque es un tema muy complicado. Yo no sé qué filosofía practica esta gente, que considera que el arte no es política. Eso es negar una historia, la identidad de muchísimos de nuestros artistas que dieron testimonio de su época. Es negarse a sí mismo, porque es un hombre que viene del Centro Cultural Ricardo Rojas… El arte es política pura.

¿Cómo recibiste la noticia de su renuncia?
A mí me parece que Lopérfido es la punta del iceberg de una construcción neoliberal mucho mayor que nos está llevando puestos a todos y también a los actores y a nuestra industria cultural. Nunca tuvimos un Estado más presente en la proyección de políticas de Estado en medios audiovisuales y eso no fue sólo trabajo para actores. Pero queda claro que a ellos eso no les interesa. Y si tenía alguna denuncia, la hubiera hecho en la Justicia. Yo me enorgullezco de todos los trabajos que hice, con diferentes productoras de todo el país y en todo el país.

Pablo Echarri
“Con San Martín se despide el actor”

“Como actor, interpretar a San Martín fue el primer sueño… Y es también el último gran sueño”. Así, en una entrevista del diario La Razón, el actor confesó que después de este personaje soñado su camino se profundizará por la ruta de la producción. “Después de hacer de San Martín, no tengo otros sueños como actor. Siento que el intérprete se está despidiendo lentamente (…) Creo que el productor que también soy llegó para quedarse y apropiarse de mí artísticamente, por eso siento que al actor no le quedan muchos más cartuchos. Y, si me apurás un poco, el productor se quedará con el lugar del actor (…) Son los caminos artísticos que uno va tomando. Aparecen necesidades, inquietudes, ganas y no ganas, sueños cumplidos, etapas cumplidas.

Ya le había tocado meterse en la piel del Libertador en el film Belgrano –protagonizado por Pablo Rago-, pero ahora es su historia la que se cuenta de manera central en El encuentro en Guayaquil, un film de Nicolás Capelli basado en el libro de Pacho O´Donnell. Y ahí está, uno de los mayores galanes de su generación, con las patillas largas y tupidas y la chaqueta de general.

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