Los emotivos mensajes para la vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo que cumplió 100 años

En el día de su natalicio, Rosa Roisinblit se convirtió en tendencia con numerosos posteos que destacaron su "valentía y generosidad", además de su lucha por los derechos humanos.

Con el hashtag #Rosa100Años, gran parte de la sociedad argentina abrazó Rosa Tarlovsky de Roisinblit, la vicepresidenta de Las Abuelas de Plaza de Mayo que este miércoles cumplió un siglo de vida.

Políticos, militantes, organizaciones de Derechos Humanos, figuras de la cultura y otros internautas destacaron su trayectoria, su valentía y su generosidad y su lucha por los derechos humanos.

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Nacida en el pueblo santafesino Moisesville el 15 de agosto de 1919, Rosa fue una de los siete hijos del matrimonio conformado por Salomón Tarlovsky y Alte Milstein. Sus padres llegaron a la Argentina siendo niños, y formaron parte de los primeros contingentes de inmigrantes para la colonización judía en Argentina, escapando de la pobreza y las persecuciones que se sufrían en el imperio zarista.

Su infancia campesina, culminó a los 15 años cuando se trasladó a Rosario gracias al ofrecimiento de un médico amigo de su familia que permite que viva en su casa. Allí comenzó a estudiar obstetricia en la entonces Universidad Nacional del Litoral donde, con las mejores calificaciones, obtuvo su título y ganó por concurso el cargo de Partera Jefa de la Maternidad Escuela de Obstetricia de dicha ciudad.

En 1951, ya instalada en Buenos Aires, se casó con Benjamín Roisinblit y el 8 de diciembre de 1952, nació Patricia Julia, su única hija. Al igual que Rosa, Patricia se inclinó por la medicina.

En 1972, Benjamín falleció de un cáncer y la vida de Rosa, al igual que la de su hija, experimentó una fuerte sacudida. Patricia continúo sus estudios en la Facultad de Medicina, sin embargo, debió pasar a la clandestinidad faltándole rendir cuatro materias, al igual que su pareja, José Pérez Rojo, por su activismo en Montoneros.

El 6 de octubre de 1978 fueron secuestrados por el terrorismo de Estado ejercido por la última dictadura cívico-militar, junto con su hija Mariana de 15 meses, que luego le fue entregada a la familia de su padre.

Testimonios de personas liberadas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), indicaron años más tarde que el 15 de noviembre, en el CCDTyE (Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio), Patricia dio a luz a un varón al que puso el nombre de Rodolfo Fernando.

A partir del secuestro, Rosa comenzó la búsqueda de su hija, su yerno y su nieto en absoluta y desesperada soledad, siguiendo todo rastro, sugerencia, indicación, hasta que se sorprendió al encontrar que un grupo de mujeres se reunían con sus mismos objetivos. Así fue como se incorporó a las Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos, que luego tomaron el nombre de Abuelas de Plaza de Mayo, institución en la que se desempeñó como Tesorera de la Comisión Directiva entre 1981 y 1989, año en que pasó a ser la Vicepresidenta.

En las últimas tres décadas, Rosa ofreció innumerables charlas, conferencias y testimonios en infinidad de eventos nacionales e internacionales explicando la misión de la búsqueda de los niños secuestrados y de difusión de la tarea de Abuelas.

Rosa logró encontrar a su nieto en el año 2000 gracias a las denuncias recibidas en Abuelas de Plaza de Mayo. El niño había sido apropiado por un agente civil de inteligencia de la Fuerza Aérea y su esposa, que fueron enjuiciados por apropiación ilegítima y sustitución de identidad del niño. Luego de varios años, el apropiador volvió a ser detenido en el juicio por la desaparición de Patricia y José Manuel, en el que fue querellante y al concluir se aplicó las penas correspondientes a quienes se consideraron los autores intelectuales.

Sin descuidar su actividad en Abuelas de Plaza de Mayo ni en el resto de la tarea que realizaba en defensa de los Derechos del Niño, se dedicó a su nieta Mariana, que quedó viviendo con sus abuelos paternos desde la desaparición de sus padres, compartiendo con ella juegos, música, lecturas, viajes y todo aquello que una abuela puede darle a sus nietos. Hoy Mariana es Licenciada en Ciencias Políticas, dramaturga y está terminando su doctorado en Letras, en Alemania.

Entre los tantos premios y distinciones que recibió Rosa por su trayectoria y actuación en favor de la paz, la justicia y la defensa de los Derechos Humanos, se encuentran la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, máxima distinción que otorga el Senado de la Nación Argentina y la distinción como Doctora Honoris Causa por la Universidad Nacional de la Patagonia.

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