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La Mañana Columna de Opinión

Los héroes olvidados

Los médicos a los que aplaudíamos en marzo, hoy ruegan a la gente que se cuiden.

Parece que la jaula social que nos pusieron aquel 20 de marzo, cuando se decretó la pandemia, había funcionado. El miedo había paralizado a muchos ciudadanos que se guardaron en sus casas y se organizaban para aplaudir a los médicos, “los héroes de la pandemia”.

Las camas seguían vacías, los respiradores estaban sin usarse y el pecho argentino se inflaba cada vez que se mencionaba al país entre los mejores que manejaron la crisis. Pero, sin querer queriendo, algo se rompió.

Conocidos se empezaron a contagiar, las ollas comenzaron a sonar y la “infectadura” poco a poco ocupó las camas de los hospitales. El miedo que se sentía por lo desconocido y por lo que podía pasar desapareció, y primó la libertad egoísta de las reuniones clandestinas.

Y así nos recibió septiembre: con un sistema al límite, pacientes que deben viajar 300 kilómetros para encontrar una cama, positivos que sobrepasan el centenar diario y más de 73 familias que vieron salir de su casa a un ser querido al que jamás volvieron a abrazar.

Los médicos pasaron a ser a los nadies que pocos se dignan a escuchar. La política intenta mediar, pero la ocupación hospitalaria ya está organizando traslados y pidiendo más personal.

Parece que lejos quedaron esas jaulas sociales que varios -invocando la libertad- dividieron a Neuquén entre quienes la padecen y los afortunados que la saltaron. Entre los dignos y los indignados. Entre quienes actúan con la dignidad social de cuidar al otro y los indignados, que actúan con una impunidad a los que solo la conciencia podrá juzgar. Hay dos cosas claras: las camas están llegando al límite y el virus mata. Esto no solo lo escribo, sino que lo están gritando los héroes que aplaudías en marzo.