Los libreros sub-30 que forman nuevos lectores neuquinos

Abrieron sus propios locales, donde transmiten su pasión por los libros.

PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
“Hay que estar un poco loco para abrir una librería”, afirma Javier Fernández, quien hace siete años asumió su propia locura para abrir Factotum, en Alcorta 219 de esta ciudad. “Ser librero es una pasión porque sabés que no es un negocio muy redituable”, confiesa Matías Buduba, quien hace un año junto a su pareja, Vanesa Brown, decidieron con Abrí Mundos, en Santa Fe 679, darles un espacio a las editoriales pequeñas e independientes y a los escritores regionales.

Javier y Matías tienen 32 años, Vanesa cumplió hace poco los 30. Son los jóvenes libreros que actualmente guían en el camino de la lectura a los vecinos de esta ciudad. Los tres aseguran que la relación que tienen con los libros es total, pasional.

32 años tienen Matías Buduba (izquierda) y Javier Fernández. 30, Vanesa Brown.

Antes de abrir Factotum, Javier trabajó más de cinco años en Galerna y siente que el librero es “el gran revelador de los perfiles literarios de la gente”. Sin embargo, este librero, que además es escritor, se sincera: “Mal que nos pese, hay que vender a (Bernardo) Stamateas para seguir con las puertas abiertas”.

Mientras estudiaba Comunicación Social en Buenos Aires, Matías trabajaba en la librería Kirker y luego en Cúspide. Ese ferviente oficio de leer y compartir con generosidad la pasión por la lectura le hace decir que el librero “elige los libros que le gustaría leer”.

“Siempre tuvimos la intención de que nuestra librería tenga una cierta orientación, una selección de libros y editoriales independientes o chicas, que no se consiguen en las grandes cadenas”, explica Matías. “De alguna manera vamos formando lectores y los lectores nos forman a nosotros”, interviene Vanesa, quien describe que principalmente venden libros de narrativa argentina contemporánea de editoriales difíciles de conseguir en la zona.

Para Fernández, hay dos clases de libreros: los desapachadores, que son los que trabajan en grandes cadenas de librerías, y los que tratan de refundar el oficio. “Mostramos y recomendamos lo que nos parece que se tendría que leer, aunque nos equivoquemos muchas veces”, destaca.

Sostiene que tienen algo de formadores de lectores. “Cuando tus clientes ven que a uno le interesa el oficio y no es un despachador, preguntan, piden consejos. Es común que algún indeciso te pida que le des el libro que más te gustó o lo que estás leyendo. Y cuando das en la tecla, a la otra semana vuelven, buscando otra recomendación”.

FRASEs
“Mi vida se va en leer libros, escribir libros, vender libros y, en mis ratos libres, hablar de libros”.
Javier Fernández
“Seleccionamos los libros de acuerdo con el gusto del cliente-lector que viene a nuestra librería”.
Matías Buduba

OPINIÓN
Recuperan el concepto de librero

Mauricio Bertuzzi
Editor

La globalización impone hasta lo que tenemos que leer y la crisis decide que el libro es lo primero que dejamos “para tiempos mejores”. Como una contracultura, las librerías “chicas” plantean una resistencia y una lucha desigual por mantener la bibliodiversidad en el ecosistema del libro. Javier, Matías y Vanesa recuperan, a su manera, el concepto de librero. Arman la vidriera de acuerdo con lo que les gusta y salen a buscar al lector. Neuquén tiene pocas librerías con relación a la cantidad de habitantes, pero muchos libros a la espera de nuevos lectores. En una ciudad donde el mayor productor cultural es el casino, libreros y editores independientes se reconocen por el amor a los libros y por ser especies en vías de extinción.

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