El clima en Neuquén

icon
29° Temp
30% Hum
La Mañana Neuquén

Los mensajes de las palomas en la vieja Neuquén

Fue una forma de comunicación que tuvo el primer asentamiento militar en la nueva capital.

La crianza de palomas mensajeras fue una de las actividades más importantes que tuvo la ciudad de Neuquén en sus comienzos como nueva capital para mantener las comunicaciones con el gobierno nacional y distintos asentamientos del territorio.

Tan trascendental era esta tarea, que las aves vivían en el segundo piso de un chalet que las primeras autoridades militares levantaron a comienzos de 1904 en cercanías de la estación del ferrocarril.

Hasta que se construyó la sede de gobierno (conocida como Chateau Gris), el edificio con el gran palomar era el más importante que había en el pequeño caserío donde el gobernador Carlos Bouquet Roldán soñaba con desarrollar la gran ciudad en el medio del desierto

La estructura de adobe y madera se había levantado en el Distrito Militar en el predio delimitado por las actuales Avenida Olascoaga, Félix San Martín, Perito Moreno y Corrientes.

Con el traslado de la capital y la instalación de las autoridades políticas y militares, fue necesario establecer una nueva cabecera del sistema de comunicación que acompañara al crecimiento que ya estaba teniendo el tendido telegráfico en gran parte del país y que en Neuquén había comenzado a fines del siglo XIX, bordeando el río Neuquén de norte a sur.

El viejo palomar funcionó hasta 1929.

En ese enorme palomar había 142 palomas mensajeras, que se sumaban a otras 200 distribuidas en las guarniciones militares de Las Lajas y San Martín de los Andes, según el historiador Mario Raone.

Un hombre era el encargado de mantener diariamente el criadero. Lo limpiaba, alimentaba a las aves y hacía las primeras tareas de entrenamiento de los pichones para que una vez que estuvieran listos fueran trasladados a distintos lugares para establecer la conexión entre dos puntos determinados.

El intercambio de aves con los asentamientos neuquinos y de otros territorios era constante, debido a la necesidad de mantener una comunicación fluida, eficiente y relativamente rápida como garantizaba el vuelo de los animales, especialmente cuando se trataba de un mensaje de urgencia o de suma importancia.

La efectividad que tuvo este sistema de comunicaciones fue reflejada en una anécdota que escribió Angel Edelman, en su libro Primera historia de Neuquén. Recuerdos territorianos.

Quien fuera el primer gobernador constitucional que tuvo la provincia recordó la visita que hizo una delegación del Cuerpo Nacional de Guardiacárceles en 1911 al pueblo, con el fin de realizar trabajos administrativos de rutina y de inspecciones a la cárcel que recientemente se había construido.

Edelman contó que después de un par de días de trabajo en el pueblo, los tres funcionarios se fueron y se llevaron varias palomas que fueron soltando por la zona del Valle Medio de Río Negro, a medida que avanzaban a Buenos Aires para comunicarle a los neuquinos cómo iba el viaje, teniendo en cuenta las distancias y lo agotador que era realizar una travesía de esta magnitud en aquella época.

El primer mensaje que llegó a la guarnición sorprendió a los militares y disparó la risa de los neuquinos cuando lo leyeron. El papel guardado en el anillo de una de las patas de la paloma decía: “Lamentamos habernos ausentado sin agradecer la comida, pero tenga la seguridad de que hoy, al notar que no estamos intoxicados, nos es más pesarosa nuestra omisión. Gentiles saludos para los suyos. Suárez, Espinosa y Gallo”

El edificio del palomar funcionó durante varios años hasta que fue destruido por un incendio en 1929. En ese mismo predio funcionó durante muchos años el Distrito Militar de Neuquén hasta que en 1997 la cadena comercial Tía compró el terreno para la construcción de un supermercado y el edificio fue demolido.

Pasaron 109 años de aquella anécdota. No es mucho tiempo, pero para la historia de Neuquén parece una eternidad. Acaso porque refleja los comienzos de una ciudad que alguna vez fue un pueblo chiquito y humilde, que como muchos otros en la historia de la humanidad también se comunicó como pudo. Hasta con palomas mensajeras.

palomas primera guerra

Un animal clave en la Primera Guerra

Las palomas mensajeras jugaron un papel clave en las comunicaciones de los ejércitos durante la Primera Guerra Mundial.

Los animales eran llevados por los soldados a las trincheras para luego ser soltados con mensajes a sus respectivas bases.

Los militares de aquella época consideraban que estas aves eran más confiables que el teléfono o el telégrafo, ya que estos aparatos necesitaban cables para poder funcionar y muchas veces esas líneas caían en las manos del enemigo.

Una de las palomas más conocidas de la historia se llamaba Cher Ami y fue clave para que todo un batallón estadounidense se salvara en los bosques de Argonne, Francia, a fines de la Primera Guerra

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas